Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Muere Stanley Donen, el último de los grandes directores del Hollywood clásico

El realizador de 'Cantando bajo la lluvia', 'Dos en la carretera', 'Charada' o 'Siete novias para siete hermanos' fallece a los 94 años

Stanley Donen
Stanley Donen da la claqueta final el 12 de febrero de 1958 de 'Indiscreta', con Cary Grant e Ingrid Bergman. Fox Photos/Getty Images

Stanley Donen, el último de los realizadores míticos del Hollywood dorado, ha fallecido este sábado en Manhattan (Nueva York), según ha confirmado uno de sus hijos a Michael Phillips, crítico del diario estadounidense Chicago Tribune. Codirector junto a Gene Kelly de Un día en Nueva York y Cantando bajo la lluvia, y responsable de Una cara con ángel, Charada, Dos en la carretera o Lío en Río, con Donen desaparece una manera de hacer cine surgida de los grandes estudios. Por eso no rodó ninguna película desde que estrenó en 1984 Lío en Río. Y solo tenía 60 años. “Quieren que vuelva a hacer mis viejas películas, pero ya están hechas”, decía.

Donen nació en Columbia (Carolina del Sur) el 13 de abril de 1924, aunque decía que en realidad vio la luz cuando, con nueve años, vio a Fred Astaire y a Dolores del Río bailar en Volando a Río de Janeiro: “Me parecía que la vida merecía la pena ser vivida gracias a Fred Astaire”. Su infancia estuvo marcada por la monotonía de la pequeña comunidad sureña, a lo que añadió cierto aislamiento social por su ascendencia judía. Desde niño estudió música, piano y clarinete, obligado por su padre, hasta que en plena adolescencia decidió imitar a Astaire y centrarse en el claqué. Con 16 años se fue a Nueva York, donde un año más tarde debutó en Broadway como chico del coro en la obra Pal Joey, donde coincidió con Gene Kelly, que la protagoniza, y George Abbott, que la dirigió, y con la ayuda de ambos pasó de bailarín a coreógrafo.

Siguiendo a Kelly, Donen llegó a Hollywood a principios de los cuarenta: Kelly exigió que fuera su asistente personal en Las modelos y Levando anclas. En 1949 Donen por fin debutó tras las cámaras con Un día en Nueva York, que codirigió con Kelly. Tal fue su amistad entre ambos, que incluso compartieron esposa: en diferentes décadas, eso sí.

De carácter romántico y optimista, sus innovadoras coreografías (como la de Fred Astaire bailando por el techo y las paredes de una habitación en Bodas reales) y su dominio técnico (fue el primer director de musicales en utilizar con éxito el CinemaScope) le situaron como el rey del género musical —con el permiso de Vincente Minnelli— con títulos como Cantando bajo la lluvia, Siete novias para siete hermanos, Siempre hace buen tiempo, Una cara con ángel, El juego del pijama o Seremos campeones.

Con el declive del género, el cineasta se reconvirtió a lo largo de los sesenta en director de sofisticadas e intimistas comedias románticas, entre las que destacan sus colaboraciones con Cary Grant en Indiscreta (junto a Ingrid Bergman) y Página en blanco (junto a Deborah Kerr), y de versiones hitchcockianas como Charada (otra vez con Cary Grant) y Arabesco. Otra de sus grandes colaboradoras y amigas fue Audrey Hepburn, a la que definió así: "Era increíble. Atractiva, femenina, generosa. Dulce".

Desde 1965 le costará encontrar guiones a su altura y ya hace de todo, con muy distintos resultados: desde un espectacular drama romántico (Dos en la carretera) hasta ciencia-ficción (Saturno 3), pasando por comedias sexuales (La escalera y Lío en Río), parodias (Los aventureros de Lucky Lady y Movie, Movie) y farsas (Al diablo con el diablo). A pesar del recuerdo popular, solo 11 de los 27 filmes que dirigió Donen son musicales. “Bailar, cuando yo lo hacía, es la cosa más dura del mundo que uno pueda imaginar. Para mí era lo más difícil. Porque el cuerpo es muy limitado. Yo solo puedo hallar la concepción de un número, pero no la concepción del movimiento físico en el baile que da sentido al número. Así que me siento profundamente agradecido por haber contado con gente como Bob Fosse [en El pequeño príncipe]”. Su último trabajo fue el telefilme Cartas de amor, que rodó en 1999 para la televisión por cable. Casado en cinco ocasiones, padre de tres hijos, su actual pareja era la directora, guionista y actriz Elaine May.

"El cine no representa el entorno en que todos estamos sumergidos, sino otro nivel de verdad, más profundo, el de los sentimientos, de las emociones. Eso he buscado siempre. No el mundo en su totalidad, sino los pormenores. Alguien dijo que Dios está en los detalles. Pues tenía razón", dijo en una entrevista a este diario en 2010, en la que también explicaba sobre su trabajo: "No rodaba películas con la intención de reflexionar sobre el mundo. Mis películas son trocitos, añicos de verdades interiores. Tengo una idea y reacciono ante ella. No intento darle una dirección con la razón. Hacer cine es como enamorarse".

Donen nunca fue muy dado a los discursos. Y tampoco le agradaban los homenajes. Recibió uno en San Sebastián en 1996 con un cartel especial que le gustó mucho —ya había ganado la Concha de Oro con Dos en la carretera—. En los Oscar de 1997 —nunca obtuvo ni una nominación— recibió la estatuilla de honor de manos de Martin Scorsese, y allí mismo se puso a cantar Cheek to Cheek, de Irving Berlin, canción que en el cine entonó por primera vez su admirado Fred Astaire: "Heaven, I’m in heaven, any my heart beats so that I can hardly speak …".

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >