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Federico Guzmán viaja al inframundo para recuperar la primavera

El artista sevillano presenta 'Perséfone sin velo', su exposición más narrativa, en la galería Juana de Aizpuru

Federico Guzmán, durante el montaje de la muestra 'Perséfone sin velo' en la galería Juana de Aizpuru de Madrid.
Federico Guzmán, durante el montaje de la muestra 'Perséfone sin velo' en la galería Juana de Aizpuru de Madrid.

Creación compartida, cambalache, compromiso... Federico Guzmán tiene muchas ces en su carrera, una letra colocada en un discreto tercer lugar, el mismo que él quiere ocupar respecto al arte porque le importa más el resultado que la autoría. Guzmán (Sevilla, 1964), siempre atento a las reacciones de la naturaleza ante la acción del hombre, ha querido profundizar en los orígenes de la cultura Mediterránea y para ello ha bajado al inframundo de la mano de Perséfone. El resultado es la exposición más narrativa de cuantas ha realizado el artista —uno de los más jóvenes de la nueva figuración que surgió en Sevilla en los ochenta— y con la que ha vuelto a trabajar con Juana de Aizpuru 20 años después de su última muestra con la galerista.

"Cuando descubrí el poema sobre la naturaleza de Parménides, del siglo V antes de Cristo, me di cuenta de que contiene el origen de la cultura occidental. Es un texto filosófico con un gran componente visionario y una profunda sabiduría que en occidente hemos olvidado, pero que ha permanecido en otras culturas, en el taoísmo, el sufismo, la vedanta advaita o el hinduismo", comenta Federico Guzmán, durante el montaje de Perséfone sin velo, la exposición que presenta en la galería Juana de Aizpuru de Madrid hasta el 2 de febrero.

"Aunque esta es mi exposición, no creo en el concepto de la autoría, prefiero trabajar con colectivos, con ONG, hacer obra colaborativa, en este caso he incluido una pieza con la artista alemana Bettina Semmer y los monopitos los he realizado con el taller de grabados de Sevilla Gráfica Astillero", explica Guzmán, quien el año pasado comenzó a indagar en la filosofía de Parménides en Al borde del mundo, la muestra que presentó en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y con la que empezó a interesarse por el poema presocrátrico. Guzmán, siempre crítico con el carácter mercantilista del arte, retoma el hilo narrativo en esta ocasión para indagar en un texto lleno de referencias femeninas.

Federico Guzmán sostiene su obra 'La reina de los muertos', en la galería Juana de Aizpuru.
Federico Guzmán sostiene su obra 'La reina de los muertos', en la galería Juana de Aizpuru.

El artista reúne en Madrid 27 monotipos en blanco y negro, dípticos que captan lo que pasa en el inframundo y en la superficie; 18 papeles de 102 x 152 centímetros sobre la relación materno-filial entre Deméter y Perséfone, y cuatro lienzos de gran formato con referencias más abstractas, todos realizados entre 2017 y 2018. "Es un texto poliformo, en el que los personajes tienen vida propia y que narra el conflicto patriarcal-colonial sobre el arquetipo madre/hija. Perséfone es la diosa que raptó Hades para convertirla en la reina de los infiernos, y cuya ausencia volvió estéril a la tierra sumiéndola en un eterno invierno. Hasta que su padre, Zeus, hizo un pacto con Hades para dejarla abandonar el inframundo cada año, salir a la superficie y germinar la tierra para dar lugar a la primavera", explica Guzmán durante el montaje de su exposición en Madrid.

Para Guzmán, se trata de su trabajo más narrativo y, a la vez, el más filosófico. "Mi hipótesis es que actualmente la especie humana está buscando, de forma inconsciente, su propio colapso para forzar un salto de conciencia planetaria como especie y comprender que formamos parte de un solo superorganismo colectivo vivo que es la tierra. Nuestra responsabilidad es cuidar de la tierra y ser sus guardianes", plantea el artista, uno de los creadores de Artifariti, Encuentros Internacionales de Arte y Derechos Humanos del Sáhara Occidental, un proyecto con el que continúa colaborando. En 2015 traspasó parte de esa experiencia al Palacio de Cristal de Madrid, invitado por el Museo Reina Sofía. Guzmán instaló una gran jaima dentro de la estructura metálica del parque del Retiro, que después pudo versen en el Museo de San Telmo de San Sebastián. Acciones que, como ha hecho antes durante sus estancias en Colombia y Nueva York, siempre provocan el encuentro no solo entre artistas, sino también entre público y creadores, y del que resulta la energía que, en su opinión, tanto necesita el mundo.

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