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El sello calidad distancia al Ministerio de Cultura y al gremio de libreros

CEGAL y la Asociación de Cámaras del Libro llegan a un acuerdo con AC/E para mantener con vida la distinción, ante el rechazo de la Dirección del Libro

Interior de la librería Calders, en el barrio de Sant Antoni de Barcelona.
Interior de la librería Calders, en el barrio de Sant Antoni de Barcelona.

En los primeros días de julio el sector del libro aplaudía la decisión del nuevo ministro de Cultura, José Guirao, al recuperar la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura, unidad eliminada por los sucesivos gobiernos de Mariano Rajoy. La elegida para responsabilizarse del departamento fue la poeta, traductora y catedrática de lengua castellana y literatura Olvido García Valdés (Santianes, Asturias, 1950), que a finales de agosto se reunió con el gremio de libreros para comunicarles que el programa del sello de calidad de Librerías, creado en 2015, no le interesaba y su intención era eliminarlo. Este viernes la directora se ha citado en su despacho con Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación del Gremio de Editores, para firmar -según explica a este periódico el propio Ávila- el divorcio entre el Ministerio de Cultura y el gremio de libreros, tras meses de tensión entre la representante y sus representados.

“Llevo la disolución por mutuo acuerdo del convenio del Sello del Libro para que lo firme. Estuve con ella ayer [en referencia al miércoles] y le comenté que le llevaría el documento y ella contestó que estaba de acuerdo con la disolución. Es lo que nos lleva pidiendo desde hace meses”, cuenta Ávila por teléfono a EL PAÍS. En los encuentros con los libreros Olvido García Valdés les ha trasladado que sólo se benefician de este programa un grupo de librerías privilegiadas y que no seguirá apoyándolo porque fomenta la competencia desleal con la mayoría de las librerías que no lo tienen. El presupuesto de la iniciativa para “contribuir a reactivar el canal minorista librero y dotarle de proyección profesional” es de 130.000 euros. En otros países como Francia la suma asciende a los dos millones de euros. Hasta el momento cerca de 90 librerías han podido acogerse al programa que audita y mejora su atención al público.

Desde el Ministerio de Cultura se pide paciencia. Prefiere no responder hoy a la renuncia del Sello de Calidad ni a las motivaciones del cambio, a pesar de las buenas experiencias comunicadas por los libreros. No se pronunciará hasta después de la reunión de este viernes, porque, asegura, “habrá noticia”. Horas antes de su encuentro con García Valdés, Antonio María Ávila -que acudirá como Secretario General de la Asociación de Cámaras del Libro, acompañado por Javier López, director técnico de CEGAL- asegura que no tiene ninguna notificación que altere los planes de divorcio consensuados con la directora del libro.

La directora general del libro, Olvido García Valdés, el pasado 26 de julio.
La directora general del libro, Olvido García Valdés, el pasado 26 de julio.

Un presupuesto bajo

Habrá que esperar para ver si hay un cambio de última hora en el Ministerio de Cultura ante la crisis generada por la directora, que el propio ministro José Guirao ha respaldado en sus declaraciones públicas. Sin embargo, los libreros se han movilizado de urgencia en este lapso de tiempo y ya han encontrado un nuevo aliado que les ayudará a no dejar morir el proyecto: Acción Cultural Española (AC/E) sustituirá al Ministerio de Cultura en el apoyo público a la iniciativa. La entidad pública dedicada a impulsar y promocionar la cultura y el patrimonio de España, dentro y fuera de sus fronteras, está dirigida por Ibán García del Blanco -a su vez máxima autoridad cultural del PSOE-, que ya ha acordado con la Cámara de Comercio del Libro y CEGAL hacerse cargo de los 30.000 euros anuales que le corresponden. De hecho, quieren presentar el acuerdo a la prensa el próximo tres de enero.

Este periódico ha podido confirmar que el acuerdo llega al Consejo de Administración de AC/E de este viernes. Han acordado con los libreros financiar la causa con 130.000 euros durante los próximos cinco años. Fuentes internas aseguran que “la situación no era tolerable” y que han preferido dar un paso adelante para defender a “la industria más potente del terreno cultural”. La herramienta ya está montada y AC/E moverá por las ferias internacionales a una selección de librerías que ya disfrutan de las medidas y recomendaciones de mejora de sus negocios. “El programa va a salir reforzado, porque hemos conseguido que Cataluña se sume al proyecto nacional y aparque el suyo propio para avanzar juntos”, informan desde la institución, en un movimiento insólito en el momento de cuestionamiento de la unidad del país.

Una mala relación

La tensión entre los libreros y la directora pudo confirmarse el pasado 26 de octubre, durante la entrega de los primeros Premios Los Libreros Recomiendan, proyecto de CEGAL subvencionado por el Ministerio con 7.500 euros, en el que todos los libreros de España seleccionan sus lecturas preferidas y las reconocen en público. Al acto no fue la directora general del Libro. Explican que Olvido García Valdés “considera que el centro de la cultura son las bibliotecas y los autores y que el resto, las editoriales y las librerías, somos industria en el significado más desagradable”.

Además, tras 15 años en el departamento, Javier Pascual, subdirector general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, ha dimitido y pedido el traslado a la Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo. Junto con el responsable de las relaciones con los libreros otros cuatro técnicos que han pedido su traslado, según fuentes del departamento.

En el programa del PSOE

En el programa electoral del PSOE puede leerse el refuerzo a la cultura y las industrias culturales, en cooperación con las comunidades autónomas y las administraciones locales, con un programa “destinado al apoyo y mantenimiento de establecimientos culturales sean estos públicos o privados, con especial atención a las pequeñas y medianas librerías, bibliotecas, centros de música en vivo, museos y teatros y que tendrá una especial atención a localidades pequeñas y entornos rurales”.

En el mismo documento se apunta que es imprescindible “generar las sinergias necesarias con las industrias culturales y creativas”, mejorar las condiciones de los artistas y de los agentes culturales que conforman el sector, así como ayudar a la red de teatros, centros culturales, galerías y librerías, “que garantice el derecho efectivo de la ciudadanía de acceso a la cultura y que fomente y estimule el consumo”. De hecho, es una medida que ronda las promesas culturales del PSOE desde hace años. En 2011 proponían “consensuar con el conjunto del sector del libro un plan viable de apoyo a las librerías minoristas para garantizar la pluralidad de la oferta editorial, incorporando en ella la oferta digital”.

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