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Vigencia del neorrealismo

Señala su director que la Caracas inhóspita que recorre este padre para salvar a su hijo de una venganza vecinal podría ser cualquier ciudad latinoamericana

'La familia'
Fotograma de 'La familia'.

Hay películas cuyo rastro puede seguirse hasta muy lejos. Es el caso, por ejemplo, de Ladrón de bicicletas (1948), de Vittorio de Sica, una de las obras fundacionales de ese neorrealismo que en la Italia de posguerra vino a cuestionar la idea de que el cine era, esencialmente, una fábrica de sueños para reivindicar su poder primigenio como ventana abierta a lo real, con vistas a las zonas más desfavorecidas de una sociedad rota que parecía haber perdido su centro. Películas tan diversas como Cyclo (1995), de Tran Ahn Hung, La bicicleta de Pekín (2001), de Wan Xiaoshuai, o La bicicleta verde (2012), de Haifaa Al-Mansour, hacían explícito el vínculo desde su mismo punto de partida, poniendo de manifiesto que la lección del neorrealismo italiano tenía que ver con una particular manera de mirar que podía aplicarse a contextos culturales y sociopolíticos muy distintos. En La familia, ópera prima del venezolano Gustavo Rondón Córdova, los ecos se manifiestan de manera menos evidente –aquí no hay un ladrón de bicicletas, pero sí de bebidas alcohólicas-, aunque no deja de resultar evidente que Andrés y Pedro, padre e hijo en esta historia de supervivencia y reconstrucción de lazos, son una declinación contemporánea de los personajes de Ladrón de bicicletas.

LA FAMILIA

Dirección: Gustavo Rondón Córdova.

Intérpretes: Giovanny García, Reggie Reyes, Kirvin Barrios, Indira Jiménez.

Género: drama. Venezuela, 2017.

Duración: 82 minutos.

Señala Gustavo Rondón que la Caracas hostil e inhóspita que recorre este padre para salvar a su hijo de una venganza vecinal podría ser, en el fondo, cualquier ciudad latinoamericana sumida en el desamparo, pero el título deja constancia de una ausencia que aporta un marcado sentido de lo local. País de padres ausentes por una cultura del trabajo condenada a una sistémica precariedad, Venezuela tiene en la figura de la madre su primordial elemento de cohesión familiar. En La familia, la ausencia de la madre es el vacío que se extiende entre un niño de doce años educado –y malogrado- en la jungla del asfalto y un padre en la mitad de la treintena con el tiempo hipotecado por empleos precarios y chanchullos de supervivencia. Algunos desajustes en la dirección de actores no comprometen la fuerza de esta odisea en los márgenes.

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