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La familia del arquitecto catalán Coderch dona al Reina Sofía su archivo

Proyectos, cartas, fotografías y maquetas integran el legado de un diseñador clave en la modernización de España. Las negociaciones para venderlo en Cataluña fracasaron

Los Edificios Trade de Barcelona, realizados por Coderch en Barcelona en 1968.
Los Edificios Trade de Barcelona, realizados por Coderch en Barcelona en 1968.

La familia de José Antonio Coderch de Sentmenat (Barcelona, 1913 — Espolla, Girona, 1984) ha entregado al Museo Reina Sofía de Madrid el importante archivo del arquitecto catalán que revolucionó la arquitectura española de la posguerra con sus construcciones modernas, alejadas de los cánones del régimen franquista, con el que, sin embargo, comulgó y se sintió próximo.

El archivo, que estaba en un trastero en la vivienda de uno de los hijos de Coderch, en el distrito de Sarrià de Barcelona, está formado por 9.800 documentos, clasificados en 875 carpetas fechados entre 1941 y 1978 e incluye planos y croquis de sus proyectos arquitectónicos y diseños, fotografías y clichés de sus obras y fotos familiares, correspondencia profesional, facturas y recibos de cada proyecto, además de revistas, libros, publicaciones y maquetas, como la del proyecto Cocheras de Barcelona, retratos del arquitecto, algunos de sus innumerables premios y objetos personales.

Su genio fuerte, talante serio y personalidad compleja no le permitieron gozar de muchos amigos, pero sus colaboradores y conocidos más cercanos destacan su generosidad y, sobre todo, su tenacidad por el trabajo donde era minucioso, exigente, creativo, innovador y muy crítico no dando nunca por terminado sus trabajos. “Me cuesta mucho hacer cada proyecto. Cada vez que empiezo uno tengo un gran temor por si no sabré resolverlo”, solía decir. Coderch es un arquitecto de plantas orgánicas, con elementos que buscan la luz, “porque todas las habitaciones tienen derecho a estar en la fachada”. De ahí sus plantas quebradas.

Oriol Bohigas, con el que integró el renovador Grupo R, junto a Josep Maria Sostres y Antoni de Moragas, entre otros, siempre recuerda cómo Coderch se presentaba en su estudio con el diario de extrema derecha El Alcázar debajo del brazo.

Las negociaciones entre la familia y el museo madrileño se produjeron después de que fracasara un intento de acuerdo con el Colegio de Arquitectos de Catalunya (COAC), que no estuvo en disposición de pagar la cifra cercana al millón de euros que pedían los descendientes. El COAC cuenta con los archivos de muchos arquitectos y despachos catalanes, pero sin pagar cantidad alguna.

Uno de los muros cortinas típicos de Coderch, en la Casa del Instituto Social de la Marina, de Barcelona.
Uno de los muros cortinas típicos de Coderch, en la Casa del Instituto Social de la Marina, de Barcelona.

El archivo Coderch no siempre ha estado físicamente en manos de sus herederos, sus cuatro hijos (de los cuales uno falleció). Poco después de la muerte del arquitecto en 1984, este importante patrimonio para conocer la arquitectura moderna española, estuvo depositado en la biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallès (ETSAV) en la que el propio Coderch impartió clases a partir de 1965, con el propósito de que fuera conservado, clasificado e inventariado en esta universidad y hacerlo accesible a los investigadores.

En julio de 2014 los hermanos Coderch recuperaron la documentación y el archivo de la ETSAV, cerró sus puertas como espacio de consulta. Tres años después, la universidad firmó un nuevo convenio de colaboración con la familia e inauguró el Espai Coderch a través del cual se puede consultar al haber sido digitalizada la documentación de 126 obras y proyectos de los 296 proyectos catalogados del arquitecto. Desde cualquier ordenador también es posible acceder al inventario completo de la documentación que acabará depositada en el museo madrileño.

La Casa Ugalde de Coderch (1951-1953), en la costa del Maresme de Barcelona.
La Casa Ugalde de Coderch (1951-1953), en la costa del Maresme de Barcelona.

Fondo transversal

Con la incorporación del legado, el Reina Sofía aumenta sus fondos sobre arquitectura, una de las líneas programáticas transversales que viene potenciando el museo desde hace años bajo la dirección de Manuel Borja-Villel. La donación fue aprobada por el patronato del museo recientemente. Otros museos de arte contemporáneo como el MoMA de Nueva York o el Pompidou de París cuentan con departamentos propios de arquitectura. El propósito del Reina Sofía es ampliar sus fondos tanto de movimientos arquitectónicos como de profesionales particulares que marcaron el arte de la construcción.

Coderch es el autor de casas unifamiliares como la Casa Ugalde (1953), la casa del pintor Antoni Tàpies (1960), con el que trabajó mano con mano, y la Casa Entrecanales (1966), situada en el privilegiado barrio madrileño de la Moraleja; de bloques de viviendas, como el edificio Girasol de Madrid (1966), el edificio de la calle Juan Sebastian Bach (1958) y el edificio Cocheras (1968), los dos en Barcelona; edificios públicos y de oficinas, como el ondulante Edificio Trade, cuatro torres acabadas con muros cortina de cristal que construyó en 1968 en Barcelona, e institucionales, como el pabellón que construyó para España en la IX Trienal de Milán de 1951, que recibió el Gran Premio.

Tras Agustí Centelles, Carmen Balcells y la editorial Tusquets

El Archivo Coderch sigue el mismo camino rumbo a Madrid de otros importantes conjuntos documentales catalanes. Como el del fotógrafo Agustí Centelles, después de que en 2009 el Ministerio de Cultura lo comprara por 700.000 euros, mientras sus dos hijos estaban también en conversaciones con la Generalitat. En 2016 el fondo de la agencia literaria de Carmen Balcells se vendió al Ministerio por tres millones por expreso deseo de la famosa agente y fueron depositados en el Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares.

El último en viajar fue el archivo de la Editorial Tusquets, donados por Beatriz de Moura a la Biblioteca Nacional de España en 2017, destino que podría tener también el fondo de la editorial Anagrama ya que, según ha trascendido, su fundador Jorge Herralde ha mantenido conversaciones con la principal biblioteca española. Desde Cataluña, la consejera de Cultura, Laura Borràs, también ha confirmado que hay negociaciones para que estos fondos se queden y se depositen en la Biblioteca Nacional de Cataluña. Pero Herralde todavía no se ha pronunciado.

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