Lee Miller, en el frente del surrealismo inglés

La Fundación Miró emparenta el trabajo de la fotógrafa con el de sus coetáneos

'Buen disparo' y 'Octavia', dos obras surrealista de Roland Penrose de 1939 que pueden verse en la Fundación Miró.
'Buen disparo' y 'Octavia', dos obras surrealista de Roland Penrose de 1939 que pueden verse en la Fundación Miró.Albert Garcia

Luis Buñuel y Salvador Dalí entraron por la puerta grande del surrealismo en 1929 tras el estreno El perro andaluz,la breve e impactante película en la que se diseccionaba el ojo de la protagonista. Ese mismo año la fotógrafa estadounidense Lee Miller (1907-1977) creó un díptico con dos fotografías de otra disección: el pecho de una mujer cortado tras una mastectomía que colocó como si fuera comida en un plato que servía sobre un mantel; una repugnante imagen que muestra el órgano amputado que criticaba la cosificación y la mercantilización de la mujer. Estas y otras imágenes de Miller —que comenzó como modelo pero acabó al otro lado de la cámara—, que se relacionó con artistas como Man Ray con el que comenzó de ayudante, pero también con Max Ernst, Leonora Carrington, Yves Tanguy, Henry Moore, Eileen Agar, Paul Nash, Giorgio de Chirico, René Magritte, Joan Miró o Roland Penrose, con el que se casó, le valieron su adscripción de pleno derecho a este movimiento subversivo y radical.

Miller y sus obras pobladas de cuerpos fragmentados y yuxtaposiciones y sus amigos surrealistas protagonizan la exposición Lee Miller y el surrealismo en Gran Bretaña, que se inaugura mañana en la Fundación Joan Miró de Barcelona (financiada por la Fundación BBVA, hasta el 20 de enero) y en la que se analiza la introducción del movimiento en la escena británica antes de la Segunda Guerra Mundial hasta los años cincuenta.

Las imágenes singulares de Miller dialogan con cerca de 200 obras creadas por artistas a los que fotografió y con los que expuso en múltiples ocasiones. “Y permiten ver el vibrante periodo inglés y las conexiones entre ellos para demostrar que compartían experiencias e influencias”, según la comisaria Eleanor Clayton, del museo británico The Hepworth Wakefield, donde ya se ha podido ver la muestra. La exposición arranca con los primeros trabajos de Miller, después de viajar desde Estados Unidos a París para trabajar con Ray. Juntos inventaron la solarización, una técnica nueva en la que se crean efectos de luces y sombras, tras sobreexponer una fotografía durante el revelado.

Labios pintados

Ella y sus amigos impulsaron la primera exposición internacional del surrealismo de 1936 en Londres. Si uno de los ojos de Miller oscila en el diapasón creado por Ray en 1929 (el que se oye, insistente, durante la visita de la exposición es una reconstrucción de 2004), sus labios pintados en 1934 también por Ray en À l’heure de l'observatoire—Les Amoureux flotaban sobre la sala en la que se mostraron, y están en Barcelona, junto a obras de Salvador Dalí, Henry Moore, Paul Nash, Wolfgang Paalen o Max Ernst.

Al fondo, la obra de Man Ray con los labios de Miller y en primer plano, 'Reclining Figure', de Herny Moore.
Al fondo, la obra de Man Ray con los labios de Miller y en primer plano, 'Reclining Figure', de Herny Moore.Albert Garcia
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En 1937 se inauguró la Surreal Objects and Poems en la London Gallery que los surrealistas fundaron, mostrando objetos cotidianos en asociaciones fetichistas. Junto a obras de Magritte y Agar, Miller presentó El beso, un brazo de maniquí con una pulsera hecha con una dentadura.

En julio de 1937 Penrose convocó a sus amigos a sumarse a “una repentina invasión surrealista en Cornualles”, en el suroeste de Inglaterra. Miller documentó con su cámara el encuentro en el que estuvieron Paul Éluard y Nusch, Herbert Read, Eileen Agar, Josep Bard, Max Ernst y Leonora Carrington y Man Ray y su novia Ady. Miller los captó en plena creación, hablando, divirtiéndose y paseando por las colinas de Cornualles. “Las amistades forjadas en aquellos días marcarían la vida y la obra de todos ellos en los años siguientes y muestran la forma de trabajar en red que tenían”, según la comisaria.

Al estallar la II Guerra Mundial la actividad del grupo continuó. En 1940, se celebró la Surrealism Today, semanas después de la evacuación de las tropas aliadas de Dunkerque. Miller expuso la decoración de la casa de campo de Ernst y Carrington y sus fotos de Rumanía y Egipto, junto a obras de Moore, Rimmington y Penrose en la que abundaban los cuerpos fragmentados que presagian el desastre de la guerra.

Durante el conflicto, Miller trabajó para Vogue, montando decorados incongruentes para amenizar el limitado vestuario en épocas de racionamiento. Su trabajo le llevó al reportaje de guerra. Miller era una mujer sin miedo. Entre 1943 y 1945 fue corresponsal de guerra de Estados Unidos. Contraviniendo la orden que prohibía la presencia de mujeres periodistas en combate, participó en el desembarco de Normandía y acompañó a los soldados en la liberación, tomando fotos de paisajes desiertos y estatuas fragmentadas bajo los escombros.

La reportera que se metió en la bañera de Hitler

Lee Miller, como otros fotógrafos, visitó en Múnich el apartamento de Hitler, después de que se difundiera la noticia de su suicidio en abril de 1945. Pero solo ella se despojó del uniforme y de sus botas embarradas y se metió en la bañera del dictador para hacerse un autorretrato creado conjuntamente con su compañero de trabajo Dave Scheerman. Una vez dentro, posó como hizo durante sus años de modelo, quitándose la mugre de la guerra, en una cuidadosa puesta en escena de gran efecto provocador.

“Creó una escenografía puramente surrealista. Cogió un retrato enmarcado de Hitler de otra habitación y una estatuilla clásica desnuda y los colocó a cada lado de la bañera para que aparecieran en la imagen. Luego se llevó el retrato de Hitler a su casa”, explica la comisaria Eleanor Clayton.

Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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