El presidente de la SGAE se desvincula del caso rueda ante el juez

Fernández Sastrón resta importancia a su declaración como imputado y sostiene que no está implicado "en ninguna trama de ningún tipo"

José Miguel Fernández Sastrón, presidente de la SGAE, el pasado 13 de septiembre, en la sede madrileña de la entidad.
José Miguel Fernández Sastrón, presidente de la SGAE, el pasado 13 de septiembre, en la sede madrileña de la entidad. ÁLVARO GARCÍA

Su abogado dice que ha sido “un buen testigo”. Pero no era esa la condición por la que el presidente de la SGAE, José Miguel Fernández Sastrón, acudió hoy jueves a la Audiencia Nacional: el juez Ismael Moreno le llamó a declarar en calidad de imputado, para aclarar su presunta implicación en el fraude de la rueda de la música nocturna. “No estoy vinculado a ninguna trama de ningún tipo”, defendió él, a la salida, ante la prensa. Antes, durante cerca de una hora, intentó convencer también al juez de ello, en un interrogatorio “exhaustivo”, según fuentes de la acusación.

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El juez Moreno sospecha que la rueda se embolsó unos cien millones de euros entre 2006 y 2011: así se conoce a una trama entre socios de la SGAE y directivos de televisión que generaba recaudaciones abultadas gracias a la música emitida en programas de madrugada, sin apenas audiencia. El caso ha llevado a varias detenciones y, hasta la fecha, más de una veintena de imputaciones, entre músicos, productores y empleados de cadenas como TVE o Canal Sur. Tanto que había "unos 25" letrados, la mayoría de defensa, en los interrogatorios de hoy, según fuentes presentes en la sala. Sastrón apareció en un primer momento en el sumario del caso como investigado, solo policialmente, por administración desleal. El 12 de septiembre, Moreno también decidió imputarle.

Tras el interrogatorio, el presidente de la SGAE aseguró que no se sintió “agredido en ningún momento” y que la mayoría de las preguntas giró alrededor de “asuntos técnicos” y cuestiones “ajenas” a él. Cree que, con su declaración, el juez buscaba sobre todo comprender más a fondo el funcionamiento de la SGAE y de sus órganos de gobierno, empezando por el propio presidente.

Fuentes de la acusación amplían sin embargo el foco: señalan que Sastrón tuvo que responder también sobre su eventual “participación directa” en la trama, la cantidad de sus canciones que fue televisada en la franja nocturna y su rol como directivo, durante años, en la entidad. Es decir, si era consciente de lo que ocurría, si se benefició de ello, lo favoreció o, cuando menos, lo toleró.

También se le inquirió sobre el origen de los votos que le han encumbrado hasta la cúpula de la SGAE. Los críticos siempre han defendido que Sastrón ganó gracias al apoyo de la rueda, y el juez le preguntó por una conversación telefónica donde dos investigados presumen de haber “colocado” al músico en la dirección. “De una charla en la que yo no he estado, puedo decir poco", contó él ante la prensa. "Alguna abogada de la acusación particular de COA [Coalición Autoral, una asociación crítica] ha intentado ver si me levanto por las mañanas y me como un niño”, bromeó.

En el fondo, Sastrón reiteró lo que ya ha subrayado en varias ocasiones: él no hizo “nada ilegal ni irregular”, y no hay que confundir las posibles prácticas fraudulentas de unos pocos con la marea de artistas cuyos temas suenan por la noche. El presidente de la SGAE ni siquiera comparte el término “rueda” para referirse a ello, y defiende que todo lo que acontecía era legal. Además, sostiene que durante su mandato se han adoptado medidas para frenar o incluso resolver el problema.

En ello, Moreno parece darle la razón. En un auto emitido ayer, el juez rechazó imponer a la SGAE la administración judicial cautelar, algo que pedía precisamente la acusación particular de COA, ya que sería una medida "desproporcionada" y supondría "una causa general" contra la gestión de la entidad. Coalición Autoral estudia recurrir el fallo, para el que tiene cinco días.

Mientras, el reloj del tiempo avanza también hacia otro plazo: el ministerio de Cultura dio la semana pasada tres meses a la SGAE para “cumplir la ley” y arreglar varios asuntos internos, entre ellos un reparto que ataque los beneficios de la rueda, bajo amenaza de intervención. La entidad aprobó ayer recurrir el apercibimiento. Decidirá, una vez más, la justicia.

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