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Cuando Shakespeare se pasó al serial más violento

Enrique Urbizu dirige la serie 'Gigantes', con la que lucha para dignificar el lenguaje televisivo

Enrique Urbizu, arremangándose la camisa, con el resto del equipo artístico y técnico de 'Gigantes'.
Enrique Urbizu, arremangándose la camisa, con el resto del equipo artístico y técnico de 'Gigantes'. EFE

Enrique Urbizu es Enrique Urbizu. Por tierra, mar o aire. En serie de televisión o en largometraje. Y sus temas, sus impulsos, incluso sus obcecaciones, están en Gigantes, la serie de seis capítulos que se ha estrenado en la sección oficial, aunque como proyección especial, de San Sebastián antes de que empiece a emitirse a partir del 5 de octubre en Movistar +. Aunque él haya tres de las entregas, el bilbaíno ha llegado feliz al certamen dos días después de haber grabado la segunda temporada, en la que no ha compartido la dirección. "En la primera parte incluso íbamos a ser tres realizadores, porque la cadena quería tener un control de riesgos y ver resultados. Por eso yo estaba montando los primeros cuando Jorge Dorado ya dirigía los siguientes. Ahora, en favor de la unidad de resultado y porque lo hemos producido como un largometraje, rodando del tirón, yo he hecho la segunda parte. Han confiado y solo me han dicho: 'Hazla". Mientras Urbizu habla, lucha contra la ventana del hotel para fumar uno de sus puritos. "De verdad, que qué le importará al hotel lo que yo haga con 55 años, no te jo...".

En Gigantes, los tres hermanos Guerrero llevan hasta su propia familia la violencia y el poder que mamaron de su padre, el todopoderoso Abraham, que controlaba con mano de hierro la entrada de la cocaína en Europa a través de España. Y ahí está Shakespeare. "Claro, porque ahí están los temas de la herencia, el poder, la familia, la avaricia, el egoísmo, la despoblación de emociones... en fin, la condición humana. No es nada original, cierto; lo novedoso es cómo lo hemos contado y el mundo en que lo hemos desarrollado", aduce. "Aquí no tenemos esas leyendas, y la bomba del material original, del actor Manuel Gancedo, era esa semilla de construir la mitología de una familia. Lo he disfrutado como un enano, y del reparto ya ni te cuento". Señala a un cartel a sus espaldas, en el que aparecen los hermanos, encarnados por Isak Férriz, Daniel Grao y Juan Carlos Librado Nene. Al padre le encarna José Coronado. "Son buenas bestias", y echa a reír.

En Gigantes, más allá de la espiral de violencia que crece y crece, hay también un análisis de la condición femenina. "En los dos primeros episodios está la ausencia de la madre. Mira cómo empiezan en el hueco de la madre y acaban en su tumba. Con eso ya está todo dicho". Después los otros personajes femeninos empiezan a crecer, a formar parte de esa delincuencia e incluso a manipular a los Guerrero. "En la segunda temporada se acentuará".

Urbizu asegura que escribir para televisión solo le ha supuesto ventajas: "Yo me lo he tomado como un serial. En cada capitulo no sabemos adónde vamos a llegar. Y eso es ponerme como creador en una escalera, que escalas sin parar, que no hay secuencias de transición... Como serial, le quitas la grasa, vas a lo concreto. A cambio no tienes prisa en desarrollar relaciones, puedes meter más peripecia. Y si te fijas hay veces que hay mucha peripecia pero seguimos en el mismo sitio. Así son los seriales", cuenta. "Mientras, como espectador, te lo pasas bien".

Sobre de quién es una serie, Urbizu asegura que a él, al menos, no le importa de dónde procede el guion, quién lo ha escrito, si el material es bueno. "Yo respondo de la puesta en escena, de los resultados. Incluso he notado cierto cambio: con guiones escritos por mí, y en los que yo ya vi y resolví problemas, cuando dirijo voy más maniatado. Aquí he buscado soluciones formales a otras cosas, me he encontrado reaccionando con más frescura".

Como cineasta, Urbizu ha respondido pocas veces a la pregunta de cómo querría que consumieran sus trabajos. Aquí casi parece obligado: "Me gusta consumir las series como las novelas largas. Temporadas del tirón, para disfrutar de la unidad. Yo he visto así The Wire, Shield, Breaking Bad, Sherlock, Hannibal -que me vuelve loco-... Y así es como compruebas que la locomotora avanza, si engancha". ¿Y la pantalla? "Por favor, cuanto más grande mejor. Que la serie pide verla en buenas condiciones. Ya en el rodaje me preocupaba eso. Y atentos, esto es una serie, no una cosa que disimuladamente hagamos pasar como cine". Respira, volcánico, y acomete su último mandamiento: "Gigantes es una apuesta por devolver los valores del cine, del encuadre, de la composición, del color, de la música, y del silencio, fundamental el silencio, en una serie. No puede ser todo blablabla. Hay bloques de cine mudo, contenido. Es que parece que solo se puede hacer televisión de una manera, para tontos. Todo visto, todo hablado. ¿Cómo que si hay silencio la gente cambia de cadena? ¿Qué tontería es esa? Mira The Wire. Crece gracias a que el espectador con paciencia construye el relato. Y sí, a muchos se les llena la boca con esa serie, pero luego no dejan hacerla". Por eso, dice el director, da lo mismo si haces cine o televisión. "Da igual. Lo importante es dignificar el lenguaje. La imagen no es inocente, ni casual, y contra eso hay que combatir".