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SVETLANA ZAKHAROVA | Bailarina

“No tengo talento para ser coreógrafa”

Una de las estrellas del Teatro Bolshói actúa en el Festival Castell de Peralada

La bailarina del Teatro Bolshói Svetlana Zakharova, en una actuación el pasado marzo.
La bailarina del Teatro Bolshói Svetlana Zakharova, en una actuación el pasado marzo. TASS

En la intimidad de la magnífica biblioteca del Castell de Peralada, la bailarina rusa Svetlana Zakharova (Lutsk, Ucrania, 1979) —vestida de Gucci, con unos tacones de vértigo, elegante y con mirada felina y astuta— explica las razones por las que ha elegido el espectáculo Amore para su debut en tierras catalanas, concretamente este lunes en el marco de la programación del Festival Castell de Peralada. “Es un espectáculo compuesto por tres coreografías de autores diferentes que enlazan la danza clásica con la danza contemporánea”, afirma. Piezas hechas a la medida del virtuosismo de esa magnífica bailarina, poseedora de una impecable técnica y elasticidad, un giro veloz, expresivos brazos y una fuerte personalidad escénica. Estará acompañada de algunas de las estrellas más importantes de Teatro Bolshói, como Mikhail Lobukhin, Denis Rodkin, Lyudmila Semenyaka o Denis Savin y también por el bailarín y coreógrafo Patrick De Bana.

“Dejé la política porque hay que dedicarle muchas horas”

“La velada comenzará con Francesa de Rimini, de Yuri Possokov, sobre la base del poema sinfónico de Chaikovski, centrada en la historia de los trágicos amantes de El Infierno de La Divina Comedia de Dante. Es una pieza muy romántica y lírica en la que me siento muy a gusto bailando ya que Possokov conoce muy bien mis condiciones como bailarina y las potencia. Luego bailaremos Rain Before It Falls, que trata sobre el amor filosófico, es una pieza del bailarín y coreógrafo Patrick De Bana, muy conocido para el público español como estrella de la CND en los tiempos de Nacho Duato. Cerrará la velada Strokes Through The Tail, una divertida y dinámica pieza de la irlandesa Marguerite Donlon al son de la Sinfonía 40 de Mozart”, explica.

La bailarina rusa empezó a estudiar danza clásica a la edad de 10 años en Kiev por iniciativa de su madre. “Cuando llegué no estaba obsesionada con la idea de querer ser bailarina como las otras niñas, a mí el gusanillo de la danza me vino más tarde”, recuerda. Se graduó en la prestigiosa escuela Vaganova de San Petersburgo para posteriormente entrar en el Mariinski y empezó a darse a conocer fuera de Rusia como artista invitada en el New York City Ballet, la Ópera de París, el Teatro de la Scala de Milán y el English National Ballet. En 2003 entró como primera bailarina en el Teatro Bolshoi de Moscú, donde permanece.  “Para mí fue un cambio importante y empecé a interpretar a todas las heroínas de los grandes ballets clásicos y significó el triunfo de mi carrera profesional. No tengo ballets favoritos, cuando bailo Carmen me siento la heroína de Mérimée, si soy Giselle soy presa del amor romántico y si encarno a Odette-Odille soy un cisne”, afirma.

“Ahora, mi hija y mi carrera de bailarina son mi prioridad”

A Zakharova le apasiona la política. Es amiga y simpatizante de Vladímir Putin, a quien confiesa que votó en las últimas elecciones, y formó parte de la Duma de Moscú como diputada: “Dejé la política hace unos años porque es una actividad a la que hay que dedicar muchas horas y ahora mi prioridad son mi hija y mi carrera de bailarina, no digo de coreógrafa porque no tengo talento para la creación”.