Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Al rescate de los mosaicos de Venecia

Un complejo proyecto busca impermeabilizar la basílica de San Marcos para conservar sus preciados mármoles bizantinos deteriorados por las inundaciones y los turistas

Inundaciones en el nártex de la basílica de San Marcos.
Inundaciones en el nártex de la basílica de San Marcos. Procuradoría de la basílica de San Marcos

Los 2.000 metros cuadrados de mosaicos bizantinos del piso de la basílica de San Marcos en Venecia se extienden encorvados. Paso a paso, los pies perciben las ondulaciones constantes. En algunas partes el piso se levanta, se dobla y termina por romperse. La nave central es la más deteriorada. Por eso, desde hace una década, se camina sobre una pesadísima alfombra sintética. Solo el 20% de las figuras geométricas de mármol y piedra son originales. El 80% restante ha sido restaurado a lo largo de su existencia por los artesanos de la veterana Fábrica de San Marcos, en el más absoluto respeto de los diseños del siglo XI. Desde hace siglos la suya es una lucha infinita contra los daños provocados por las mareas altas y por las pisadas de los cinco millones de personas que caminan cada año sobre los mosaicos del segundo patrimonio italiano más visitado, después del Coliseo de Roma.

“El agua salada es terrible: es responsable de todos los procesos de deterioro de los materiales que componen la arquitectura”, dice Mario Pina, responsable de la conservación de la que fuera iglesia privada del Dux de Venecia, construida para albergar los restos del santo patrono san Marco, en 828 y consagrada en 1094. Pina muestra cómo se excava para reparar el antiguo sistema de las aguas del alcantarillado y de las lluvias.

El arquitecto es el padre intelectual del proyecto con que se pretende defender la catedral del agua desde sus entrañas. Su idea consiste en impermeabilizar los conductos subterráneos de la lluvia que se comunican con la laguna; cuando la marea crece, éstos transportan el agua hacia la superficie e inundan a gran velocidad la plaza de San Marcos, el punto más bajo de la ciudad lacustre. En el papel, el proyecto suena simple, pero no lo es, dice Pina. “Se instalarán cinco tapones en los conductos subterráneos que impedirán empujar el ingreso de las mareas altas hacia la superficie”, añade. Con el nuevo proyecto, según Pina, las mareas altas en el nártex (vestíbulo) disminuirán. La nave central, los laterales y el presbiterio, que están a un nivel más alto, solo se inundaron el 6 de noviembre de 1946.

Según la prensa italiana, San Marcos está al borde del colapso. Pina desmiente tales términos: “Sufre una gran variedad de formas de deterioro de los mármoles, piedras y mosaicos. Continuamos a trabajar para contrastar el deterioro. No puede curarse, pero sí mitigar los achaques”.