Venecia quiere resucitar

Venecia se ha quedado vacía, Venecia se ha quedado muda. La pandemia y la desaparición de visitantes permiten de nuevo escuchar las voces nítidas de los venecianos en la lonja de pescado, el tañido de las campanas y el remolino de las gaviotas sobre el Gran Canal. La ciudad no está muerta, al contrario: ahora, más viva que nunca, tiene tiempo y espacio para imaginar su futuro. Tras sufrir los efectos indeseables de un turismo masivo, es la hora de los diagnósticos y los planes de salvación. Abundan las propuestas para reconstruir lo que era en origen este paradigma de la belleza que acaba de cumplir 1.600 años: un lugar para vivir y no solo un parque de atracciones