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La Academia de Venecia, cerrada por inundaciones

El suceso es el último de una serie de fallos de origen burocrático

Fachada de la Galería de la Academia.
Fachada de la Galería de la Academia.

La Galería de la Academia de Venecia cerró el martes sus puertas debido la inundación de los servicios sanitarios destinados al público. El suceso se unía así al acaecido la noche del 22 de septiembre, cuando la potente lluvia de granizo que cayó sobre la ciudad de los canales destrozó una parte del techo de la Galería, provocando la infiltración del agua en las paredes de la sala 19, que expone obras del siglo XV. Sufrieron daños leves tablas de Jacopo de Montagna y Antonello da Saliba.

El último hecho es producto de un engorroso trámite burocrático. En abril pasado venció el contrato de Giovanna Damiani, superintendente del Polo Museal Veneciano, responsable de llevar el timón de la Galería de la Academia, el Museo Palacio Grimani, el Museo de Arte Oriental, el Museo Arqueológico Nacional y la Galería Giorgio Franchetti. En su ausencia no se movió nada, nadie asumió la responsabilidad de firmar los papeles que habrían permitido el mantenimiento ordinario de los servicios sanitarios. Hace una semana Damiani retornó a su cargo y desde las dos de la tarde de ayer, la Galería retomó la normalidad.

En la sede de la Galería, ubicada en el Campo de la Caridad, que se asoma al Gran Canal, solo informan de que en breve Damiani dará su versión en una rueda de prensa. El cierre de uno de los museos más visitados en Venecia es un fuerte golpe a la imagen de la pinacoteca con la mayor colección de arte veneciano. Fue creada en 1817 para reunir bajo un mismo techo las centenares de obras dispersas en la vieja urbe. Hoy cuenta con alrededor de 800 cuadros de maestros como Tiziano, Carpaccio, Tintoretto, Veronés, Bellini, Canaletto, entre otros.

Desde la Unión Italiana del Trabajo (UIL) las críticas a la burocracia son fuertes. “Ningún funcionario podía firmar los papeles”, comenta María Francesca de Pasquali, coordinadora de la UIL en el capítulo bienes culturales. La sindicalista va más allá. “La falta de mantenimiento del aire acondicionado hace evidente el moho y compromete la salud de los trabajadores y los visitantes".