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Cantat adelanta el fin de su polémica gira tras las protestas feministas

El cantante francés suspende su primer 'tour' en solitario tras salir de la cárcel en 2008, por matar a su pareja

El cantante Bertrand Cantat durante un concierto en marzo
El cantante Bertrand Cantat durante un concierto en marzo AFP

El regreso de Bertrand Cantat ha terminado en falso. Y antes de tiempo. El exlíder de Noir Désir ha confirmado este lunes la cancelación de los dos últimos conciertos de una turbulenta gira iniciada en enero y que en todo este tiempo ha estado acompañada de un intenso debate —y de constantes protestas de grupos feministas— en torno al derecho a la reinserción y redención de un artista condenado por matar a golpes a su novia, la actriz Marie Trintignant, crimen por el que ya cumplió una pena de cárcel.

“Después de 27 conciertos ante 35.000 personas, la gira Amor fati de Bertrand Cantat terminó anoche (por el domingo) en Bruselas en l’Ancienne Belgique”, anunció el propio cantante en su página de Facebook este lunes. El artista, que en marzo se vio obligado ante la presión de las protestas a retirar su nombre de los carteles de varios festivales de verano que lo habían contratado, tenía aún pendientes otros dos conciertos en Pau y Burdeos a finales de año. En su mensaje, Cantat recomienda a sus fans que soliciten el reembolso de sus entradas.

El anuncio no ha venido acompañado de ninguna explicación adicional. Pero tampoco ha sorprendido. No solo porque la noche del domingo, durante su concierto en Bruselas, dijo —sin preaviso— que esa era su “última fecha de la gira”. Además, en su última cita francesa, la semana pasada en París, Cantat ya había dado señales de que el hartazgo empezaba a superar sus ganas de volver a la carretera en solitario.

Tras dar las gracias “a todos los presentes a pesar de todo” en la sala de conciertos Zénith, ante un auditorio medio vacío, según destacó la prensa francesa, Cantat arremetió el pasado jueves contra “los que no están aquí por buenas razones” y contra los periodistas. “ Tienen algo contra mí”, afirmó. “Si algunos celebran, no hay ningún límite hasta qué punto me tienen sin cuidado”, agregó el cantante. Fuera de la sala, algunos manifestantes, alentados por grupos como el feminista Osez le féminisme que ha protestado en todos sus conciertos, volvían a lanzar proclamas como “ningún honor para los asesinos” o “Marie Trintignant no volverá a recibir nunca más aplausos”.

Unos días antes, la fiscalía de Burdeos confirmaba que ha decidido “revisar” la investigación sobre el suicidio de su exmujer, Krisztina Rády, en 2010, sobre el que existen algunos interrogantes en cuanto al nivel de responsabilidad de Cantat. Este aseguró a través de su abogado su disposición a declarar cuanto antes.

El regreso de Cantat en solitario coincidió con la oleada feminista del movimiento #MeToo tras el escándalo Weinstein. La primera señal de que las cosas no iban a ser fáciles fue el inmenso revuelo que provocó su portada en la revista musical Les Inrockuptibles, seguido de un acalorado debate, no concluido aún, sobre el derecho a volver a subirse a un escenario y ser aplaudido de alguien que ha cumplido su sentencia, aunque Cantat no pasara tras las rejas más que la mitad de los ocho años de cárcel a los que fue condenado por la muerte de Trintignant.

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