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‘Call Me By Your Name’: el Oscar a los 90 años

El veterano James Ivory cuenta cómo redactó el guion de la película de Luca Guadagnino que se edita ahora en DVD

Armie Hammer, de pie, y Timothée Chalamet, al piano, en una imagen de 'Call Me By Your Name'. En vídeo, tráiler del film.

En 1987 James Ivory estrenó Maurice, una de sus pocas películas como director que también haya escrito. Desde aquel año hasta Call Me By Your Name,pocas películas anglosajonas con intención de llegar al gran público —y no al de las salas de autor— han hablado de forma tan descriptiva de una relación gay. “Es cierto, y antes los hombres nos desnudábamos más en público. Se lo digo porque yo estuve en el ejército. Hoy todo el mundo es más timorato”, recuerda el cineasta californiano, que en la pasada edición de los Oscar se convirtió con este guion en el ganador de mayor edad (90 años) de una estatuilla de Hollywood. “Mi único mérito ha sido llegar vivo hasta aquí”, cuenta entre risas por teléfono.

El cineasta empezó a rodar documentales en Nueva York (“Aunque crecí en la costa Oeste, nunca me he sentido de allí") en 1957, y compuso un fascinante triángulo creativo con la guionista Ruth Prawer Jhabvala y el productor Ismail Merchant (su colaborador más cercano y su pareja durante casi cuatro décadas), de gran éxito en los ochenta y noventa con títulos como Una habitación con vistas, Regreso a Howard o Lo que queda del día. Él fue el primer motor creativo de Call Me By Your Name, que aparece ahora en DVD: escribió su guion y en un primer momento el productor le pidió que fuera el codirector: “Pero tras años de buscar su financiación, decidieron que fuera Luca Guadagnino quien la realizara en solitario”.

Ivory cree que solo algunos títulos como Brokeback Mountain han sabido estar a la altura de las emociones homosexuales que describían. “Y desde luego, el Oscar a Moonlight allanó el camino a Call Me By Your Name”, comenta. “Deberíamos poder volver a los tiempos de Maurice, a los años en que a nadie le extrañaba un desnudo frontal masculino en la gran pantalla”.

A Ivory le impresionó la novela de André Aciman, que se publicó en 2007. “Yo me vi muy reflejado en Elio [el hijo de un catedrático que se enamora en la Italia de los ochenta del asistente de su padre en un verano repleto de descubrimientos y revelaciones], y hay momentos de la novela que pasé al guion casi palabra por palabra porque sentí me hablaban a mí, como el discurso del padre al final de la historia. En otros momentos tuve que darle más vueltas a la narración, como cuando tuve que plantear cómo contar la secuencia sexual con los melocotones”. Otro de los retos estuvo en la labor del padre de Elio y mentor de Oliver. “Era todo más borroso en la novela. Yo lo llevé hacia la historia del Arte y la arqueología. Porque en el cine es muy complicado reflejar el trabajo intelectual, y encontré en su labor con las estatuas clásicas, los bronces helenísticos, algo más plástico para el cine”.

La voz de Ivory suena juvenil. “Estoy con ganas de hacer más cine, tengo desde hace años un proyecto de adaptación de Ricardo II que no acaba de arrancar”. Llega el momento de preguntas más complicadas. Como por ejemplo, su opinión sobre la desaparición de los numerosos desnudos que contenía el guion original. “No le entiendo”. Usted se ha quejado en entrevistas previas sobre su volatilización, y que cuando el director italiano se lo comunicó, le dijo que era una opción artística que usted calificó de “mierda”. “Nada, no oigo nada”. ¿Y es cierto que se ha quejado de la idea de Guadagnino de filmar una segunda parte [en la novela sí existe esa coda], llegando a comentar que no le interesa un Elio de 40 años, y que no encontrarán otro Timothée Chalamet para encarnarle? “Nada, ni le entiendo. Le cuelgo, ¿eh? Buenas tardes”.