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Maíno, Paret y Fosman, nuevos ‘fichajes’ del Prado

El museo presenta tres nuevas incorporaciones a la colección

San Juan Bautista en un paisaje Juan Bautista Maíno (1581-1649).
San Juan Bautista en un paisaje Juan Bautista Maíno (1581-1649).

Un paisaje en miniatura (20X12 centímetros) de Fray Juan Bautista Maíno (375.000 euros), una acuarela de Luis Paret (130.000) y una plancha de Gregorio Fosman (6.000) son los últimos fichajes del Museo del Prado presentados ayer. Las dos primeras han sido adquiridas por el Estado y la tercera es una compra del museo.

El maíno es un óleo realizado hacia 1610 sobre cobre con baño de plata. Leticia Ruiz, jefa del Departamento de Pintura Española del Renacimiento define el cuadro como “un diamante exquisito perfectamente facetado. Los cobres de pequeñas dimensiones y refinada realización fueron muy valorados por los coleccionistas italianos más sofisticados durante la primera mitad del XVII, quienes disfrutaban con estos "caprichos de gabinete”. La obra de Maíno, que fue protagonista de una monográfica en el Prado en 2009, se compró un coleccionista particular, tiene la peculiaridad de estar firmada solo con el apellido del artista en la roca en la que descansa el brazo de San Juan. Con esta, precisa Ruiz, son cinco las pinturas con firma del artista español. El Prado posee alrededor de cuarenta, una decena en exposición permanente.

La segunda adquisición, comprada en una galería de Barcelona, es Auto de Fe celebrado en la Plaza Mayor de Madrid (1680), lámina de cobre grabada con buril por Gregorio Fosman, uno de los artistas más notables de la época.

El paquete de compras expuestas lo cierra La celestina y los enamorados (1784), considerada la mejor acuarela de Luis Paret y Alcázar. Realizada con pluma, pincel y aguada de colores sobre papel verjurado, apunta temas que después serían esenciales en la obra de Goya: la brujería, la superstición, la falsedad de las relaciones hombres-mujer o la vejez. José Manuel Matilla llama la atención sobre la calidad técnica de la obra: “Es insuperable. Sin duda, la acuarela más importante realizada durante el siglo XVII español. Lo habitual era que las acuarelas fueran trabajos preparatorios, pero esta fue concebida como una obra autónoma. Seguramente la realizó para los aposentos privados del Infante Don Luis con el que tenía una relación tan extraordinaria que se cree que además de su arte, le proporcionaba mujeres como entretenimiento sexual”.

Andrés Úbeda, director adjunto del Prado aseguró ayer que a partir de ahora, el museo mostrará al público las adquisiciones y donaciones en dos exposiciones. Una en primavera y la otra en otoño. En función de su contenido, pasarán a formar parte de manera automática de la colección permanente y, en otros casos, pasaran a los almacenes una vez dadas a conocer. En esta ocasión, el paisaje de Maíno se quedará en la sala correspondiente, junto a otras piezas del pintor español. En cambio, las otras dos serán guardadas en los depósitos debido a su fragilidad después del verano.