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Conil de la Frontera ya tiene su festival urbano

La primera edición de EntreAlmadrabas Festival consigue que 1.200 personas disfruten de la mezcla de la cultura y la almadraba desde una perspectiva vanguardista y multidisciplinar

El cantaor y saxofonista Antonio Lizana, durante su concierto en el festival.
El cantaor y saxofonista Antonio Lizana, durante su concierto en el festival.

La mayoría de los viajeros necesitan pocos motivos para visitar la localidad de Conil de la Frontera, en la provincia de Cádiz. Este pueblo, que bebe de la costa gaditana, arrastra la fama de tener uno de los mejores atardeceres de toda España, a lo que se une una gastronomía propia, unas playas infinitas y, por encima de todo, una traición milenaria que se remonta a la época de los fenicios: la almadraba del atún.

Coincidiendo precisamente con la Ruta del Atún que todos los años se celebra en Conil del 4 de mayo al 4 de junio, acaba de concluir la primera edición de Entrealmadrabas Festival, una cita que tiene como leitmotiv conseguir involucrar la cultura de los países que comparten esta tradición milenaria. En esta primera edición Japón ha sido el invitado principal, un país que hace 150 años establecía relaciones diplomáticas con España con la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación.

“Queremos potenciar las sinergias culturales y sociales en torno a los países que practican la almadraba” en palabras de Ana Sánchez, quien junto a Isabel Sánchez y Carmela Gómez, son las responsables de la puesta en marcha del festival. “Nuestra idea es que poder trascender lo puramente gastronómico y conseguir que la cultura forme parte también de estas fechas tan importantes para nosotros. Además estamos contentos porque en esta primera edición hemos tenido 1.200 asistentes lo cual ya supone un éxito de convocatoria”.

Desde el 17 al 19 de mayo la inspiración japonesa ha inundado las calles de Conil a través distintas actividades como la muestra de cine japonés en la que se pudieron ver las películas Aguas Tranquilas, Ponyo en el acantilado o el documental Ama San. Dirigido por Claudia Varejao, Ama-San se introduce en el mundo de las ama de Japón, unas pescadoras submarinas que bucean a pulmón de acuerdo con una tradición milenaria.

Unir lo local con lo exótico es también el objetivo de la muestra de pintura Onna-bugeisha, abierta hasta el próximo 10 de junio en el espacio cultural Santa Catalina, y que representa la tradición de las mujeres guerreras japonesas imaginadas por artistas como Inma Serrano, Ana Campos o Celia Burgos.

La búsqueda por encontrar raíces comunes entre dos sitios tan lejanos se pudo disfrutar también con un showcooking en el que intervinieron el cocinero conileño, José Sánchez, con la chef japonesa afincada en Sevilla, Ayako Anzai, y María Triana, jefa de cocina de la Azotea de María. En el campo de la música el sonido de la percusión tradicional japonesa llegó con el grupo Seiwa Taiko, mientras que las notas locales corrieron a cargo de la cantante conileña, Virtudes Moreno. Por último el plato fuerte de la cita llegó el sábado con la actuación del cantaor y saxofonista Antonio Lizana, a quien sucedieron en el escenario el grupo Furia Trinidad y la DJ japonesa Kiki Hitomi.