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Asesinatos, mafia y corrupción, el retrato del poder de Gael García Bernal

'Aquí en la tierra', la serie producida por el mexicano, relata los vicios de la élite política con numerosos guiños a la actualidad del país norteamericano

Un fotograma de la serie 'Aquí en la tierra'.
Un fotograma de la serie 'Aquí en la tierra'.

Un aeropuerto en discordia, un sindicato con actividades propias de la mafia y una constructora que les sirve a los políticos para estafar. No es la campaña electoral mexicana, sino tres de las historias que utiliza Gael García Bernal para retratar los vicios del poder en Aquí en la tierra, la serie que ha producido, en la que ha participado como actor y de la que ha dirigido uno de los capítulos de la primera temporada.

En ella, los poderosos son capaces de matar, mentir a su propio hijo o inculpar de un asesinato a un inocente para satisfacer sus ambiciones. Son cínicos y a lo único que le tienen miedo es a perder. Mientras, sus hijos viven en el mundo de los excesos. En una realidad repleta de fiestas, sexo y drogas de la que no pueden escapar. “En esos ambientes no hay gente como tú o como yo”, cuenta Paulina Dávila, que interpreta a Elisa, la hija de uno de los políticos de la serie.

Aquí en la tierra, una producción de La corriente del golfo que compitió en el festival de series de Cannes, se centra en la amistad de Carlos (Alfonso Dosal) y Adán (Tenoch Huerta), dos jóvenes que pertenecen a clases muy diferentes, y cuya relación se verá sacudida tras el asesinato de un miembro del Gobierno mexicano. En ella se dibujan las altas esferas del poder repletas de hombres de más de 50 años. Una muy cercana representación del actual panorama político mexicano en el que cuatro candidatos se disputan la presidencia el 1 de julio, solo un Estado de los 32 cuenta con una gobernadora y de los 30 miembros del Gabinete presidencial, únicamente cinco son mujeres. “México es un país en manos del patriarcado”, critica Teresa Ruiz, que interpreta a una escort en esta serie, cuya primera temporada se puede ver en Fox Premium.

Las actrices Paulina Dávila y Teresa Ruiz, en Ciudad de México.
Las actrices Paulina Dávila y Teresa Ruiz, en Ciudad de México.

El racismo también queda retratado en esta ficción en la que nadie de tez morena se acerca los círculos de poder. La élite queda reservada para familias de piel blanca y pelo claro. “En México, la clase está determinada por la raza. Así es la norma”, aclara Ruiz, de origen zapoteco. Solo uno de los personajes consigue escapar, de vez en cuando, del entorno en el que le tocó vivir. Durante algunas horas, Adán logra formar parte de ese mundo de excesos gracias a la amistad que mantiene con Carlos, y su relación con Elisa. Pero lo consigue no sin antes ser carne de cañón de los prejuicios por su color de piel. Sus rasgos hacen creer a los vástagos del poder que se trata de uno de los empleados del hotel donde están celebrando una de sus grandes fiestas. Un rechazo muy común en este país, donde un 23,3% de la población asegura no estar dispuesta a compartir su vivienda con alguien de otra raza, según un estudio del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

“En realidad, es un tema de herencias. Te toca un contexto menos afortunado o todos esos privilegios. Heredas el estigma, lo que te embarra, la tierra... De hecho, esa es una de las razones del título de la serie”, cuenta Dávila, que también interpreta al primer gran amor del cantante Luis Miguel en la serie que emite Netflix actualmente.

Los protagonistas intentan huir del mundo donde nacieron que acaba resultándoles opresivo. Luchan contra el lugar en el que les tocó vivir y del que en México es difícil escapar. Las encuestas demuestran que cuanto más morena es una persona, menos posibilidades tiene de prosperar, según el Instituto Nacional de Estadística. Una serie que, en definitiva, retrata no solo el poder político, sino también el que ejercen los ricos contra los pobres, el hombre sobre la mujer y los blancos frente al resto.

“Todos están interesados en salir del fango, pero resulta difícil cuando se está hundido hasta el cuello. No eligieron ese karma, les tocó por haber sido hijos de una familia adinerada. Se benefician de ello, pero también soportan una pesada carga, que en ocasiones es difícil de sobrellevar. Por más que se reinventen o se desconecten de su pasado, nunca van a dejar de formar parte de ese mundo en el que nacieron y que los construyó como personas”, asegura Dávila.

“La serie que el poder no quiere que veas”, se atreve a decir la publicidad de esta ficción. Y es que todo lo que se narra en ella es totalmente verosímil en la sociedad y la política mexicana. El escándalo de Odebrecht que nunca estalló en este país, el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en 1994 o el entramado mafioso que había en el sindicato de Elba Esther Gordillo parecen servir de perfecto argumento en Aquí en la tierra. Una serie que ya prepara segunda temporada y que invita a la reflexión sobre el poder, mientras avanza la campaña electoral en el país.

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