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Vida de una feminista

La periodista Charo Nogueira reconstruye la trayectoria de Ana María Pérez del Campo, una de las impulsoras de las leyes que cambiaron la situación de las españolas

Ana María Pérez del Campo, en el centro de reinserción de mujeres maltratadas que acababa de abrir en 1991.
Ana María Pérez del Campo, en el centro de reinserción de mujeres maltratadas que acababa de abrir en 1991.

Este libro mira atrás. No demasiado atrás. Y sin embargo, parecen siglos. Hasta 1958 las españolas que se separaban eran una maleta más: gracias al depósito conyugal, sus maridos decidían si las arrumbaban en un convento o en la casa de sus padres. Ellos conservaban en exclusiva el domicilio matrimonial y la patria potestad de los hijos, aunque fuesen ellas sus cuidadoras cotidianas. También estaba vigente la licencia marital, obligatoria para poder trabajar o gestionar una herencia. En fin, las esposas tenían tanta autonomía jurídica como sus hijos de cuatro años.

Si parece que han pasado siglos hasta la España de hoy —carencias incluidas— es gracias a las transformaciones políticas y sociales que lograron feministas como Ana María Pérez del Campo Noriega (Madrid, 1935). Una mujer que parecía destinada a una rutina de servicio doméstico y misa dominical hasta que, embarazada y con dos hijos, dejó a su marido en 1961 y logró que los tribunales eclesiásticos le concediesen “la separación perpetua por adulterio”.

Vida de una feminista

A partir de charlas espaciadas durante dos años, la periodista Charo Nogueira (Madrid, 1959) ha reconstruido la vida de Pérez del Campo, cuyas luchas se van superponiendo desde esa primera pelea por la libertad personal. La genealogía de esas batallas revela la del movimiento feminista español de las últimas cinco décadas. En 1974 trece mujeres, entre ellas Pérez del Campo, fundan la Asociación Española de Mujeres Separadas Legalmente (sin el adverbio aquello no hubiera prosperado) para arrancar las separaciones del fuero eclesiástico.

Todo se precipitó tras la muerte del dictador, aunque no hubo regalos en el camino hacia la igualdad y los derechos. Cada conquista exigió manifestaciones, encierros, conferencias y, a veces, agresiones de exaltados de ultraderecha. En 1981 se aprobó la ley del divorcio y en 1985 entró en vigor la primera ley del aborto. A partir de los noventa, Ana María Pérez del Campo se volcó en la defensa de las mujeres maltratadas —fundó un centro integral para víctimas en 1991— y participó en la elaboración de la ley integral contra la violencia de género de 2004. Un activismo constante que descansa sobre su máxima: “Vivir no es pasar por la vida, sino influir en ella”.

La mujer que dijo basta. Charo Nogueira. Libros.com, 2018. 301 páginas. 18 euros