Las fotos ocultas de Barcelona

Un libro muestra 122 imágenes de la cara menos conocida de la capital catalana desde los años cincuenta hasta la actualidad

Un joven latino posa con una pistola en la Barceloneta.
Un joven latino posa con una pistola en la Barceloneta.LLUÍS ARTÚS

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De las fotografías de las cargas policiales de 1976, en las manifestaciones que pedían “Llibertat, Amnistia, Estatut d’Autonomia”, a las del 1 de octubre pasado, durante la celebración del ilegal referéndum independentista, han pasado más de 40 años por las calles de Barcelona. En ese recorrido, borrachos, indigentes, yonquis, guiris, okupas, punkis, ultras, prostitutas, mirones y transexuales han estado en el objetivo de los fotógrafos, en imágenes poco conocidas que, sobre todo por su crudeza, decidieron no publicar sus autores o los editores de los medios para los que trabajaban. Esa visión escondida de lo público, irreverente y canalla de la capital catalana es la que ofrece el libro Barcelona. Fotos (Prohibidas), lanzado por La Fábrica.

“Son imágenes no políticamente correctas, a veces robadas, secretas, que fuimos pidiendo a los fotógrafos porque estábamos seguros de que las tenían en algún cajón”, dice por teléfono el comisario del volumen, Ricardo Feriche. Entre los 39 fotógrafos que han prestado 122 instantáneas destacan Samuel Aranda, Manel Armengol, Pilar Aymerich, Consuelo Bautista, Joan Colom, Pep Cuntíes, Francisco Ontañón, Txema Salvans… "En la mayoría de los casos había que estar muy cerca para tomarlas", fuese para enseñarnos a manteros, jóvenes de fiesta, peleas, manifestaciones, el atentado del 17 de agosto en las Ramblas y personajes como el diseñador Javier Mariscal en la cama o el exalcalde Pasqual Maragall en bañador en la playa.

En el laborioso proceso de selección se han vuelto a quedar en los cajones algunas fotos especialmente escabrosas o desagradables, sobre todo las que retrataban el infierno de las drogas o la sordidez de la prostitución. Aunque pueda parecerlo, el libro no es un repertorio de tremendismo, hay también respiros para el humor, como la imagen tomada por Marc Javierre en 2007 de Esteban, un conocido nudista, paseando por la Plaza de Catalunya con su piel repleta de tatuajes, escudo del Barça incluido. O el surrealismo del paquistaní que se está cortando las uñas de los pies junto a un árbol. Y luego están las que, contempladas hoy, dejan un poso muy distinto al momento en que se hicieron. Por ejemplo, la del expresidente catalán Jordi Pujol cariñoso con su esposa, Marta Ferrusola, en un mitin de su partido, Convergència i Unió, en 2003. O el saludo afectuoso, en 2005, entre el hoy exduque de Palma, Iñaki Urdangarín, pendiente aún de si el Tribunal Supremo le envía la cárcel, y el entonces presidente del Palau de la Música, Félix Millet, saqueador confeso de esa institución.

Feriche tiene dudas de si algunas de las imágenes escogidas, que muestran una Barcelona en las antípodas de la ciudad del color y el diseño, se publicarían hoy. “Es curioso, porque cuando empecé el libro, en noviembre de 2016, no me planteaba esto, pero cuando lo he terminado parece que estamos volviendo a una situación de censura”. El editor subraya, no obstante, que el Ayuntamiento barcelonés, en manos de Ada Colau, de la formación Barcelona en Comú, ha colaborado en la publicación del libro, a pesar de imágenes como la del mendigo durmiendo en la calle delante del escaparate de un comercio que ofrece un confortable dormitorio.

¿Cómo ha cambiado Barcelona? "Destaco su internacionalización, tanto para bien como para mal. Es una urbe avanzada que, a la vez, ha caído presa de su éxito. Eso se percibe en algunas fotos”. Y en cuanto a la manera de fotografiar, Feriche señala que los retratos del pasado reflejan “una estética gris, de la España de entonces, que consigue fotos aparentemente mejores por el blanco y negro, pero es algo circunstancial. Las más recientes, por el color, son más crudas y bestias”. No obstante, Feriche quería que la imagen de despedida del libro, de Joan Colom, fuera amable. En ella se ve a un hombre de espaldas, en la sombra de una esquina de El Raval, y dos manos iluminadas por el sol que lo abrazan e invitan a preguntarse cómo será la persona con la que se está besando.

Una visión más allá de las postales de la Rambla

El libro Barcelona. Fotos (Prohibidas) incluye un prólogo del escritor y periodista argentino Rodrigo Fresán en el que señala que el título de la publicación "debe entenderse como una advertencia de que hay otras Barcelonas más allá de la Barcelona oficial que ofrecen las postales en los puestos de la Rambla", o la de "las guías de turismo prolija y primorosamente ilustradas". Son imágenes con "afán documental, pero sabiendo que toda buena foto conlleva la obligación de ser una buena historia".

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