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Sara Ramo: “Los artistas tenemos que mostrar nuestra indignación”

La artista hispanobrasileña participa en Arco y en la exposición 'Ação e reação' en la Casa de Brasil

La artista Sara Ramo.
La artista Sara Ramo.

Sara Ramo (Madrid, 1975) es una de las artistas con más presencia dentro del arte contemporáneo latinoamericano. Tres circunstancias hacen que estos días esté de plena actualidad. Única creadora española incluida en la colección de Luís Paulo Montenegro, su obra se puede ver en Arco, en Travesía Cuatro y participa en la exposición Ação e reação junto a una decena de artistas en la Casa de Brasil. Hija de padre español y madre brasileña vive y trabaja en São Paulo, una megalópolis en cuyos márgenes Ramo encuentra a diario inspiración para sus vídeo, collage, fotografía o instalaciones.

Una de las piezas que ha realizado para Ação e reação, Avvisato veelo (2018) muestra el esqueleto de siete cometas de papel que, como todas sus obras, puede tener muchos significados. “Esas cometas te remiten al juego de los niños, pero también se usan en Brasil entre los traficantes para avisarse de que la policía se acerca. Si ven una de esas cometas, saben que están en peligro. Pero también ese material ruinoso produce un sentimiento de pena, un toque melancólico ante lo que se ha convertido Brasil”.

Pregunta. ¿Qué nos quiere contar con su obra?

Respuesta. Mi ámbito artístico está relacionado con las cosas pequeñas, con lo sutil, con la poesía.Tengo un tiempo lento, nada fácil. El cuerpo de mi obra requiere atención y reflexión. No hago productos vendibles por su comprensión. Me interesan los caminos ricos y buscar en la obscuridad. Por eso suelo utilizar material que encuentro en la calle: hilos, barro, estas cometas rotas que ya nadie puede hacer volar….

P. Sus piezas tienen una lectura política.

R. El papel del artista consiste en estar en la percepción real de cada momento y dar testimonio de la época que le ha tocado vivir. Pienso que nos tenemos que posicionar como ciudadanos y mostrar nuestra indignación.

P. ¿Está usted muy indignada en este momento?

R. Si. muchos creemos que en Brasil hemos sufrido un auténtico golpe de Estado. Día a día vamos sabiendo de leyes que se aprueban en contra de la población más necesitada. Es un tiempo muy triste en el que vemos como la extrema derecha con ayuda de la iglesia evangélica están destruyendo el país.

P. ¿Milita en algún partido político?

R. No, pero sigo atenta todas las movilizaciones.

P. ¿Comparte la preocupación con el papel secundario que sufren y denuncian muchas mujeres artistas?

R. Las dificultades existen en todos los lugares del mundo porque todos los privilegios son masculinos. De repente estamos viviendo un despertar de las conciencias que es muy bueno, aunque soy de las que creo que sería contraproducente generar una lucha de hombres contra mujeres. Tenemos que arrastrar a los hombres a nuestra lucha y tener muy en cuenta que lo que queremos no son los modos patriarcales para nosotras.

P. ¿Ha sufrido directamente la discriminación como mujer artista?

R. No con mis colegas, pero si los que mandan en los museos o en los comisariados son hombres, está claro que siempre van a pensar en otros hombres para los mejores trabajos. He sufrido con el mundo de los técnicos porque te cuestionan cuando pides algo, como si por ser mujer no tuviera conocimientos suficientes. Y luego está el tema de los hijos, que muchas mujeres tienen que dejar de trabajar cuando son madres porque no tienen ninguna clase de ayuda. Los problemas son muchos.

P. Nació en Madrid, aunque vive en Brasil. ¿Es mejor para un artista vivir allí?.

R. Nací en Madrid, pero al mes me trasladé con mis padres a Minas de Gerais. Aunque vengo a Madrid a veces, creo que el ambiente artístico en Brasil es mucho más estimulante que en España. Pienso que en Europa hay más cinismo y en Brasil todo es más vital, más genuino y auténtico. Allí podemos vislumbrar mejor la semilla de lo nuevo porque la vida se siente de manera más intensa.