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Operación: lavar la imagen de España

La Fundación Civilización Hispánica es la última manifestación de una ofensiva contra la leyenda negra.

La nueva entidad critica al Instituto Cervantes, que la mira con escepticismo

'Auto de fe en la plaza mayor de Madrid' (1683), de Francisco Rizi.rn rn
'Auto de fe en la plaza mayor de Madrid' (1683), de Francisco Rizi.

A los españoles nos da vergüenza ser españoles. La leyenda negra surgida en el siglo XVI pervive dentro y fuera de España y los sucesos de Cataluña no han ayudado a aplacarla. Este es el diagnóstico que hacen los impulsores de la Fundación Civilización Hispánica (FCH), que nace con el objetivo de lavar “una imagen errónea e injusta” del papel español en el pasado y en el presente. El mundo cree que la conquista de América fue una mera masacre de indígenas. El mundo no ha entendido la grandeza de la civilización hispánica. El mundo no entiende a España.

Su ideólogo y principal portavoz es el escritor, guionista de televisión y ex secretario general de Medio Ambiente del Gobierno Aznar, Borja Cardelús, que habla de “una especie de lobby moral que sirva para incrementar la autoestima del mundo hispánico, ahora desmantelada”.

Integrada por políticos, historiadores, periodistas y empresarios –uno de sus principales impulsores es el navarro José Antonio Pérez Nievas, fundador de Indra- la FCH se plantea producir películas, series de televisión, videojuegos, libros ilustrados y grandes exposiciones itinerantes, así como actuar intensivamente en las redes sociales. Todo ello para reivindicar “sin prejuicios y sobre todo sin complejos” la españolidad y sus virtudes. Sus áreas de acción prioritaria serán, por este orden, Estados Unidos, México y España. Los impulsores de la Fundación mantienen conversaciones con el actor cubano afincado en EE UU Andy García para que sea su “embajador en Estados Unidos”.

Borja Cardelús describe así la génesis de esta ofensiva que se verá apuntalada en breve con la publicación de En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras,el nuevo libro del hispanista estadounidense Stanley G. Payne: “Esto nace después de tantos años de aguantar la losa de la leyenda negra, aventada por otros países y sobre todo por Inglaterra y Holanda en su momento por razones religiosas y políticas, aunque tiene su origen en un español, Fray Bartolomé de las Casas, que fue el tonto útil de todo esto. Se ha vertido una cantidad increíble de falsedades que hablan de España como un país genocida y destructor de las culturas americanas, y esto no solo no se apaga sino que cada 15 o 20 años de recrudece, también entre buena parte de la población española”, explica Cardelús.

De Hernán Cortés a Elcano, pasando por Andy García

Borja Hermoso

Entre los proyectos audiovisuales de mayor calado que la Fundación tiene en cartera para producir o coproducir en EE UU, México y España –si logra atraer la ingente inversión privada de empresas latinoamericanas y españolas que pretende- destacan los siguientes: el rodaje de la serie televisiva Hispano, una saga familiar que arranca con la llegada a América de Ponce de León y se prolonga a lo largo de 300 años de presencia española; otras sobre personajes como Juan Sebastián Elcano o Hernán Cortés; o Fort Mose, un largometraje que toma su título del fuerte español en Florida que en el siglo XVII alojó a los esclavos que huían de las plantaciones de inglesas de Georgia y Florida, y cuyo protagonista sería el propio Andy García.

Entre los planes de grandes exposiciones destacan La civilización hispánica, que sería una muestra itinerante por diversas capitales de Iberoamérica hasta instalarse definitivamente en Madrid. Y La presencia de España en EE UU a través del arte, que visitaría primero Washington y luego Madrid.

 Coincide con él una de las asesoras de la Fundación, la historiadora Elvira Roca Barea. La autora del ensayo Imperiofobia y leyenda negra (Ediciones Siruela) sostiene que incluso teme por el futuro de España como nación, y alude a lo acontecido en Cataluña y en otras comunidades históricas como fuente de males presentes y futuros: “En España ha habido un limado sistemático de todo lo que es la cultura común… parece que nos avergüenza. Lo hemos visto en Cataluña. ¿Por qué hay que quitar de la vida catalana ese elemento cultural español que es común? Se han construido relatos victimistas y, a partir de la diferencia, se ha acabado considerando enemigos a los otros. Vivimos en una permanente exaltación del hecho diferencial. O sea: un andaluz tiene de bueno lo que tiene de andaluz, no lo que tiene de español. Construir distinciones de manera artificial e incluso ridícula es lo que se ha subvencionado y lo que se ha enseñado. Y ese hecho diferencial se ha convertido en una trinchera política, lo cual es un suicidio”.

En opinión de esta exprofesora en Harvard, “desde las instituciones que dependen del Gobierno nunca ha habido ninguna iniciativa para producir digamos un taller de propaganda, como sí lo ha tenido Francia, por ejemplo”.

La cuestión de la imagen y de cómo venderse como potencia internacional es el meollo de la cuestión, y España no ha sabido venderse, apunta Borja Cardelús: “Los grandes países se han vendido bien: Francia, Inglaterra, Estados Unidos… ¿Qué imagen ha vendido España? Ninguna. Podría haber vendido la de haber incorporado todo un continente a la civilización occidental, o la de haber salvado a las razas indias como las salvó, o la de haber globalizado el planeta gracias al descubrimiento de América y del Pacífico, o la de haber creado los derechos humanos, que se instauran en el siglo XVI por la Escuela de Salamanca… pero no lo ha hecho, son trenes que se ha dejado pasar completamente”.

Cardelús asegura que, en esta ocasión, cuentan con el apoyo incondicional del Gobierno, por vía de los ministerios de Exteriores y Educación, Cultura y Deporte, así como de los directivos de RTVE, donde Cardelús es un viejo conocido (fue el autor de la exitosa serie de documentales La España salvaje).

Entre los historiadores que apoyan la creación de esta fundación figura el hispanista francés Joseph Pérez, autor de obras como Mitos y tópicos de la historia de España y América (Algaba) o La leyenda negra (Gadir). “Me parece una iniciativa necesaria porque, hasta ahora, los españoles no han sabido reaccionar con fuerza contra esos prejuicios. A mi juicio, en toda historia nacional hay páginas negras, y no es que haya que borrarlas, pero tampoco es imprescindible hacer hincapié en ellas una y otra vez. Todos los pueblos han sido capaces de cometer barbaridades”.

No es de la misma opinión su colega el historiador José Álvarez Junco. El autor de Dioses útiles: naciones y nacionalismos (Galaxia Gutenberg) se muestra escéptico con las intenciones de la Fundación Civilización Hispánica, cuyo nacimiento contempla como “un intento más de reforzar el nacionalismo español en estos tiempos en que con la crisis catalana parece que hay un resurgimiento del españolismo sin complejos”. Y añade: “El nacionalismo español ha estado tocado del ala desde hace tiempo, sobre todo por su asociación con la dictadura, pero ahora resurge y lo que pretende es decir que la leyenda negra fue una pura maniobra de extranjeros y que el imperialismo español fue mejor que los otros”.

Un dardo envenenado es el que los promotores de esta Fundación Civilización Hispánica lanzan contra el Instituto Cervantes, a quien acusan de dejación de funciones. Borja Cardelús se muestra así de explícito en su consideración del Instituto: “Todas estas metas que nos fijamos ahora deberían haber sido metas del Instituto Cervantes hace tiempo. Pero en España no nos hemos creído el Cervantes, que por otra parte lo que hace fundamentalmente es difundir la lengua, es básicamente una academia. Yo me he acercado repetidas veces a ellos para hablarles de todo este proyecto y ni me han recibido. Lo del Cervantes es una cosa de una incompetencia increíble”.

La reacción del actual director del organismo que vela por la difusión de la lengua y la cultura españolas por el mundo no se ha hecho esperar. En declaraciones a EL PAÍS, Juan Manuel Bonet explica: “No tendría sentido que una institución recién nacida pretendiera definirse a la contra de un organismo que lleva 27 años defendiendo los colores de España, enseñando la lengua española en todo el mundo, y difundiendo la cultura en español, tanto la de España, como la del Nuevo Mundo. Día a día cumplimos, ahí donde estamos, la misión que nos está encomendada”.

Bonet no ve con buenos ojos esa vocación antianglosajona con la que nace la nueva Fundación: “No creo que tenga sentido a estas alturas plantearse las cosas en términos de batalla contra lo anglosajón. Por cierto: el British Council acaba de recomendarles a los ciudadanos del Reino Unido que aprendan español, que ellos mismos han calificado de lengua de futuro”.