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Donde el rock aún domina

Hay una lista anual de ventas en la que The Beatles todavía son los reyes

Tienda de discos en Los Ángeles.
Tienda de discos en Los Ángeles.

Por estas fechas, buscando tendencias, devoro las 20 listas anuales de éxitos que publica la revista Billboard. Se refieren a Estados Unidos, claro, pero salen a principios de enero y, atención, suelen incluir cifras. En España, Promusicae hace lo mismo, pero con semanas de retraso, a menor escala —cinco categorías— y sin proporcionar cantidades exactas; rodeadas de secretismo, no apostaría por su fiabilidad.

También tengo mis reservas con la actual metodología de Billboard, denominada multimétrica: suman ventas físicas más descargas (diez de estas, aunque sean de la misma canción, equivalen a un álbum) y streaming (aquí, 1.500 escuchas son computadas como un álbum despachado).

Pero hay una lista que sigue el esquema clásico: la del comercio de discos-objeto, los vinilos. Según Billboard, su venta ha subido un 9 % con respecto a 2016. El top ten del vinilo en 2017 luce asombroso:

1. The Beatles: Sgt. Pepper’s (72.000 ejemplares).

2. The Beatles: Abbey Road (66.000).

3. Banda sonora: Guardianes de la galaxia: awesome mix Vol. 1 (62.000).

4. Ed Sheeran: Divide (62.000).

5. Amy Winehouse: Back to black (58.000).

6. Prince and The Revolution: Purple Rain (58.000).

7. Bob Marley and The Wailers: Legend (56.000).

8. Pink Floyd: Dark Side of The Moon (54.000).

9. Banda sonora: LaLa Land (49.000).

10. Michael Jackson: Thriller (49.000).

¿Observaciones? El único disco editado en 2017 es el de Ed Sheeran; puede que el comprador de vinilo reserve su inversión (entre 20 y 30 dólares) para discos de probada durabilidad. Son piezas aptas para regalos: registran sus máximas ventas en el último trimestre. Las cifras de ventas, relativamente uniformes, sugieren que el parque de tocadiscos todavía es reducido.

¿Hay un elemento de nostalgia? Posiblemente: el disco de Guardianes de la galaxia ofrece canciones de los sesenta/setenta y se presenta como una mixtape, aquellas casetes que grabábamos para alguna persona especial; con todo, no pasa de una anécdota de mercadotecnia. Quizás estemos perdiendo de vista lo esencial: el ecléctico modo en que hoy consumimos música.

Obviamente, la industria reserva su músculo para el lanzamiento de artistas juveniles, capaces de generar escándalos y espectáculo visual, carnaza para los medios generalistas, motivación para un público tierno, dispuesto a movilizarse y defender sus preferencias. De esa cosecha estridente van a salir las figuras con capacidad para acomodarse en la cima, como Taylor Swift, Bruno Mars, Rihanna.

Sin embargo, estas Últimas Sensaciones no monopolizan el mercado. En todos los productos (álbumes físicos y digitales, temas sueltos, streaming), los títulos de Actualidad son superados por lo que Billboard llama Catálogo, grabaciones con más de 18 meses.

Antes de la era digital, en tiempos de las tiendas de discos, la oferta estaba limitada por el espacio (y también por las artimañas comerciales de las discográficas). Hoy, cualquier buscador avispado tiene acceso a más de cien años de música grabada.

La fonoteca universal provoca esas peculiaridades: para algunos millennials, son tan antiguos y/o modernos los Beatles como One Direction; el repertorio de Daddy Yankee palidece ante Bob Marley; incluso una banda tan opaca como Pink Floyd resulta más accesible que Radiohead. Eliminada la dimensión histórica, ya no hay pasado ni futuro: todo es presente.