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Inventor del rock industrial y superviviente maldito

Un documental y varios discos reeditados del grupo Psychic TV rescatan al músico Genesis P-Orridge, enfermo de leucemia

El grupo Psychic TV en una imagen de archivo.
El grupo Psychic TV en una imagen de archivo.

Genesis Breyer P-Orridge (Manchester, 1950) no puede aplicarse su propia definición sobre Brian Jones: “Alguien sin las habilidades para sobrevivir al poder de su arte”. El primer cerebro de los Rolling Stones, idolatrado por Genesis, murió siendo veinteañero: nada que ver con la larga carrera del líder de Throbbing Gristle (padres del rock industrial) y luego cabecilla de los siempre mutantes y vanguardistas Psychic TV.

Cinco décadas de actuaciones en vivo lleva el británico, con parones o momentos locos como cuando batió el record Guinness de discos en directo en año y medio, allá por los ochenta. Esta vez, toca frenar. A Genesis se le diagnosticó una forma de leucemia dos días después de esta entrevista y ha suspendido la gira europea de Psychic TV para someterse a tratamiento. La lógica pausa coincide con un documental en el horno sobre su banda, A message from the Temple, la reciente reedición de la discografía más pop del grupo (el sello Mute comienza también la del catálogo de Throbbing Gristle) y un libro, previsto para enero, de entrevistas con uno de sus mentores: el pintor y escritor Brion Gysin.

La influencia de Gysin, igual que la de otro de sus amigos venerables, William S. Burroughs, fue la técnica literaria del cut-up (reordenar recortes aleatorios de textos para crear uno nuevo), que Genesis aplicó a su música: “Y gracias a ella, el milagro de haber coescrito 800 canciones sin saber casi tocar ni subir mucho de tono”, ironiza desde su casa en Nueva York.

Aunque el hombre clave en los últimos tres lustros de su trayectoria es Edley O’Dowd, su actual batería y responsable de que el icono reflotara Psychic TV en 2003. Lapso para el canturreo de recuerdo infantil: “Un sabio construye su casa sobre la roca”, entona dos veces Genesis. Edley, la roca, ha ejercido como factótum (Madrid acogió hasta el 4 de noviembre una exposición con sus carteles e imágenes para la banda) desde que sacó al artista de la depresión provocada por otro problema de salud, las heridas de caer por una ventana al huir de un incendio. Ocurrió en una fiesta organizada por el productor Rick Rubin: “Mi mujer, Lady Jaye, y yo asociábamos la música entonces a dolor y muerte, pero Ed nos convenció grabándonos una cinta con los temas clásicos de Psychic TV, para que reparáramos en su vigencia. ‘Busco músicos, los adiestro, damos un concierto y luego decides si sigues o no’, me dijo. Y así se hizo. Mi reticencia acabó al ver a la gente el primer día haciendo cola en plena nevada neoyorquina y abarrotando la sala”.

El fallecimiento de su media naranja y miembro de la banda, antes de estrenarse el documental sobre la pareja, The ballad of Genesis and Lady Jaye (Marie Losier, 2011), le dejó sin otro de sus referentes. “Todo lo que hago desde entonces [2007] la refleja, con ella perdí el miedo al amor sin condiciones”. Movidos por él, abordaron juntos la pandroginia, su proyecto de modificación corporal a imagen y semejanza uno del otro, para finiquitar el reinado del ADN por vía quirúrgica. “El cuerpo es la maleta donde viaja nuestro ser, material en bruto sobre el que, insatisfechos por los roles predecibles, podemos emplear los cut-ups hasta el extremo [Burroughs y Gysin hablaban de la tercera mente, ellos del tercer ser]. El cuerpo deja de ser binario y evoluciona solo con la imaginación como límite”.

Como artista plástico y visual, Genesis expuso en 2016 en Nueva York la muestra Try to altar everything cuyo fin era “modificar la percepción de las cosas diarias para que aflorara su vida espiritual secreta, desde el ticket del bar donde conociste a tu amor a una pequeña piedra”.

Dinamitar los convencionalismos siempre ha estado en la mirada de este artista multidisciplinar. “Cuando intentas cambiar el mundo, dices cosas que incomodan al establishment, que te ve como amenaza sin pensar si son buenas o malas”. En 1992, sufrió una investigación policial por un infundado abuso a menores a raíz de la emisión televisiva de uno de sus vídeos. Quedó exonerado por completo, pero no se privó, visto el panorama, de un exilio californiano. Todo eso lo recoge Jacqueline Castel en A message from the Temple. El documental, en plena elaboración tras un proceso de crowdfunding, se centra en Thee Temple Ov Psychick Youth, el anti-culto creado en paralelo a la banda, especie de club de fans subversivo, de considerable alcance pese a la falta de medios. “Muchos se admiran ahora de lo que conseguíamos sin financiación ni la existencia de internet”, apunta Genesis, desmarcado en 1991.

Los sellos Sacred Bones y Dais, productores del filme, están detrás de las actuales reediciones de Pagan day (1984) y Allegory & self (1988), discos donde Psychic TV abrazó el pop. “Se trataba de evitar repetirse con el rock industrial. Y las técnicas del collage nos permitieron crear un sonido de cariz psicodélico”. El segundo incluía su homenaje a Brian Jones y único amago de hit, Godstar. “Estuvo como número uno en las listas indie cuatro meses y en el top 30 británico. La norma de la BBC obligaba a emitirlo en Radio1, pero no lo hicieron: el entorno de los Rolling Stones amenazó con un boicot si lo radiaban. Un chasco que me reafirmó en que algo hubo detrás de la muerte de Brian. Y eso que el grupo había sido muy amable conmigo cuando mi padre, que trabajaba en la tele, me proporcionó de adolescente un pase de backstage en un plató de Birmingham.”.

Desde el plató madrileño de La Edad de Oro, Genesis dejó huella en la España de los ochenta: Psychic TV participó junto al artista catalán Jordi Valls y al cineasta Derek Jarman, colaboradores de la banda. “Mi amigo Jordi me lo ofreció como un show en el que podría hacer lo que me diera la gana. Y no lo dudé”, concluye entre risas.