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Atrapada en el ‘slasher’

La mala noticia es que quien busque algo más que mero ingenio tendrá que intentarlo en otro lado

Algunas películas parecen ser la materialización de una ocurrencia de cafetería, a la hora del recreo, en una Escuela de Cine de Los Ángeles: la versión posadolescente de eso que los ejecutivos del Hollywood de los 80 llamaban high concept y que consistía en ceñir la naturaleza de un proyecto en una sola idea que cupiera en la frase más concisa posible. La suma de Atrapado en el tiempo (1993) y la arquetípica escena de todo slasher en la que un psicópata asesina a una chica rubia es la fórmula básica que sostiene Feliz día de tu muerte, tal y como la propia película tiene el noble gesto de reconocer en su penúltima secuencia. La buena noticia es que tan precario origen no invalida el poder de seducción de este cuarto largometraje de Christopher Landon. La mala noticia es que quien busque algo más que mero ingenio tendrá que buscar en otro lado.

FELIZ DÍA DE TU MUERTE

Dirección: Christopher Landon.

Intérpretes: Jessica Rothe, Israel Broussard, Ruby Modine, Charles Aitken.

Género: terror. Estados Unidos, 2017

Duración: 97 minutos.

Sería mucho pedir que el cineasta hubiese convertido este proyecto en la versión Halloween de los Ejercicios de estilo de Raymond Queneau, pero hubiese sido una petición algo más realista que intentara no limitarse a seguir el arco dramático de toma de conciencia (del propio narcisismo) y redención que recorría el personaje de Bill Murray en la comedia de Harold Ramis. Aquí, la protagonista concilia su personal camino de perfección con la dinámica del whodunit con inevitable sorpresa final.

La obra resultante se integra con dignidad, pero sin brillantez, ni excesivo ímpetu cuestionador, en la línea vocacionalmente autorreflexiva de Scream (1996) y The Final Girls (2015). El experimento no le sirve a Landon para interrogarse sobre los modos de representación del género, pero su viaje en el Tren de la Bruja, con recorrido en forma de constante loop, luce, por lo menos, un enérgico sentido del espectáculo.

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