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NANO STERN | Cantautor chileno

“Tengo un sueño recurrente: terremotos”

El cantautor chileno Nano Stern responde al carrusel de preguntas de este periódico

Nano Stern en el festival WOMAD, en 2013.
Nano Stern en el festival WOMAD, en 2013. GETTY

Como cantautor, multiinstrumentista y compositor, el chileno Nano Stern (Santiago, 1985) ha recogido lo mejor de la herencia musical chilena y latinoamericana para ofrecer una propuesta que conecta a distintas generaciones. Con un trabajo en la línea del argentino Pedro Aznar —marcado por la calidad de las letras y de la música—, reconoce sus influencias en distintas vertientes: Violeta Parra, Led Zeppelin y Bach. Un ciudadano del mundo —como se define en su cuenta de Instagram— que acaba de lanzar el single Respiren menos, el primer adelanto de su nuevo EP Santiago.

¿Cuál es el último libro que le hizo reír a carcajadas?

Sapiens, de Noah Harari.

¿Quién sería su seguidor perfecto?

Alguien que no se declare fanático. Una vez escuche por ahí que el mundo está como está por causa de los fanáticos.

¿Qué discos escucha habitualmente?

Escucho mucho a Palestrina, por las noches.

¿Qué canción le cambió la vida?

Both Sides Now, de Joni Mitchell.

¿Cuál es su rutina diaria para componer?

No tengo rutina. Pero para que fluya, necesito al menos un par de días de ocio y silencio.

¿Qué personaje de ficción se asemeja a usted?

Jekyll y Hyde.

¿Quiénes son sus influencias musicales?

Por sobre todo, mi abuelo materno y mi hermana mayor. Y claro, Violeta Parra, Led Zeppelin y Bach.

¿Con quién le gustaría sentarse en una fiesta?

Con todos los incontables amigos que tengo repartidos por el mundo.

¿Cómo introduciría a un niño en la música?

Jugando con música y celebrando cada gesto.

¿Su lugar favorito?

El patio de mi casa.

Respecto a su trabajo ¿de qué está más orgulloso?

De haber trabajado y creado siempre desde la honestidad y no transar frente a las presiones de la industria.

¿Qué canción le hubiese gustado haber escrito?

Los Dinosaurios, de Charly.

Si pudiera adquirir cualquier pintura ¿cuál sería?

La Libertad, de Egon Schiele.

¿Qué cambiaría de usted?

Sería menos egocéntrico.

¿La última vez que lloró?

Hace poco, afortunadamente.

¿El mejor consejo que le dio alguno de sus padres?

Que es bueno dudar.

¿Cuándo fue más feliz?

Cuando he logrado olvidarme del tiempo.

¿Qué lo deja sin dormir?

El mate.

¿La última comida que realmente le sorprendió?

Un aceite de semillas de zapallo con extracto de trufa, en Eslovenia. Espectacular.

¿El mejor souvenir que ha llevado a casa?

Una canción italiana.

¿Qué música escucha en el coche?

No tengo coche.

En su nevera siempre hay...

Espacio.

Si pudiera coleccionar el trabajo de un artista, ¿cuál sería?

Edvard Munch.

¿Algún sitio que le inspira?

Los bosques del sur de Chile.

¿El mejor regalo que ha recibido?

Un álbum de fotos, impresas. Una rareza en nuestras vidas.

¿A qué edad se dio cuenta de que quería ser cantautor?

Aún no me doy cuenta, creo.

¿Primera borrachera?

Mucho más joven de lo que me acomoda contar.

¿Un sueño recurrente?

Los terremotos.

¿Qué superpoder tendría?

No necesitar dormir.

¿De pequeño quería ser?

Violinista, colono, futbolista.

¿Le da miedo decir a quién vota? ¿A quién?

Para nada. A Beatriz Sánchez, del Frente Amplio [la nueva coalición de izquierda chilena].

¿Qué le diría a Bachelet?

Prefiero decírselo en persona.

¿Messi o Cristiano?

Maradona.