Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
COLUMNA

Bond for ever

La iniciativa de Movistar+ recordando a 007 en una recopilación de las películas es gratificante

Bond for ever

Desde que en 1962 se estrenara Agente 007 contra el Dr. No , los guionistas de James Bond concibieron fácilmente el perfil del malo universal: el objetivo a batir por el espía más virtuoso del cine. El villano era de manual, identificable hasta por los niños de teta. Ningún propósito moralizante. Cine apto para todos. Fantasía, diversión y el Aston Martin de Goldfinger como icono.

El mundo cambió y también las conspiraciones enemigas, más sofisticadas y frecuentement6e asociadas con algoritmos y camaleónicas mafias financieras. La iniciativa de Movistar+ recordando a James Bond en una recopilación de las películas protagonizadas por el personaje del escritor británico Ian Fleming es gratificante.

Repasar argumentos, diálogos, decorados, coches deportivos, inventos bélicos e inanidades mueve a la sonrisa; rebobinar y comparar la evolución de los gustos sociales y del entretenimiento constituye un ejercicio relajante. El irónico sentido del humor del héroe no cambia mucho.

Asignando el estrellato a Sean Connery, las melifluas maneras de Roger Moore contrastan con el arriscado Daniel Craig que a veces usa políticamente su licencia para matar y se ensucia las manos en Skyfall, el último filme de los 24 emitidos por el canal.

El declive del consumo de cigarrillos y martinis secos también es sugerente; el papel de las chicas Bond, harina de otro costal. Casi nada se dramatiza. Simplificando el formato de las antiguas de la serie, no extraña su éxito entre las masas: los hombres querían ser James Bond, y las mujeres, emparejarse con caballeros tan atento.

La inteligencia, el hedonismo y la perspicacia, son señas de identidad del agente 007 difíciles de superar por otros espías. Pero su arma secreta para cautivar a tirios y troyanos durante más de medio siglo fue que nadie sabía a quien votaba. La audiencia tiene la seguridad de que estudia los programas electorales con criterio y memoria. Es tan listo que seguro que acierta, como el canal al recuperar la histórica franquicia.