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Músicos y público se abrazan en Aranda de Duero

El Sonorama Ribera echa el resto en el arranque de su 20º edición y llena el pueblo de actividades y conciertos

Con motivo de la celebración del Sonorama, Aranda de Duero es una fiesta de la música española. Al igual que otros años, se podría decir que no es nada nuevo si no fuera porque este agosto, por su 20 aniversario, el festival que más hace por el indie nacional ha echado el resto por conseguir que músicos y público vivan una experiencia única. La cercanía entre unos y otros es más importante que nunca y el pueblo está a rebosar de actividades y conciertos.

Después de las celebradas actuaciones inaugurales de Amaro Ferreiro, Rufus T. Firefly, Luis Brea y El Miedo y Varry Brava durante la noche del miércoles en el campin del pueblo, donde se esperan que se alojen desde hoy más de 12.000 personas, el certamen convocó ayer a miles de personas en las calles de la localidad. Unas decenas de todos ellos pudieron disfrutar de un encuentro exclusivo con Amaral y Dorian en el Museo Sacro de Aranda de Duero. Bajo el incomparable marco de la iglesia de San Juan, un edificio románico del siglo XIV, se celebró el primero de los Encuentros íntimos de EL PAÍS en el Sonorama Ribera.

Durante una hora, los grupos Amaral y Dorian compartieron experiencias sobre sus comienzos en la música, sus inquietudes artísticas y la evolución de sus carreras en paralelo a las dos décadas del festival. “Nunca nos planteamos este éxito que íbamos a tener”, reconoció sobre su exitosa trayectoria Juan Aguirre, guitarrista de Amaral. Ante la mirada atenta de unas 60 personas, que pudieron trasladar algunas preguntas a los grupos, Eva Amaral señaló también que el grupo está centrado en preparar el fin de la gira Nocturnal, con un gran concierto de cierre en el WiZink Center de Madrid en noviembre, y luego, tras un descanso, se centrarán en preparar canciones para un nuevo disco. Por su parte, Dorian, otra formación esencial de pop-rock español de los últimos 20 años, destacó cómo es necesario tener personalidad para abrirse camino en la música. “Lo más importante es ser singular. No copiar y ser artificioso. Tener algo que decir a partir de tus influencias”, apuntó Marc Gili, cantante del grupo. La pianista Belly Hernández recordó además que a Dorian, uno de los grupos españoles con más fans en Latinoamérica, le costó mucho convertirse en una entidad propia en plena escena underground de Barcelona a principios del siglo XXI. “Con nuestros sintetizadores y nuestra visión de la música cantando en español, éramos un poco los rara avis de una escena indie que nada tenía que ver con nosotros”, señaló.

Mientras tanto, una Plaza del Trigo abarrotada contó con las actuaciones de Morgan y Kuve, dos de los grupos emergentes más potentes del panorama español. Pero la primera gran sorpresa del festival fue la actuación de Mikel Erentxu. Entre las 14.00 y las 15.00 horas, el donostiarra ofreció un concierto contundente, aupado por centenares de personas que, aparte de escuchar composiciones de su último disco, El hombre sin sombra, cantaron con ganas algunos de los clásicos de Duncan Dhu como 100 gaviotas. Poco después, a las 15.15, fue el turno de Arizona Baby, la otra sorpresa de la jornada del jueves en la Plaza del Trigo. La banda de Valladolid, emblemas del rock nacional con herencias norteamericanas, regalaron un show fiero y festivo con versiones de The Stooges o Kings of Leon y la colaboración de la prodigiosa Nina de Morgan.

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