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“En España hay un tapón generacional”

Imanol Arias, Hugo Silva y Lucas Figueroa se reúnen con suscriptores de EL PAÍS para hablar de su última película, ‘Despido procedente’

Del centro a la derecha, Lucas Figueroa, Imanol Arias y Hugo Silva, durante el coloquio con suscriptores de EL PAÍS moderado por el periodista Carlos Córdoba.

Las bromas de argentinos sobre españoles, y viceversa, se resumen en lo siguiente: los primeros son unos fanfarrones, los segundos unos brutos que trabajan demasiado. Este sentido del humor es una de los motores de Despido procedente, una coproducción entre ambos países que su director, Lucas Figueroa, ha presentado este miércoles en un acto con suscriptores de EL PAÍS, en Madrid. “La reflexión que allá más les caracteriza es que aquí [en España] están todos locos, porque es todo demasiado ordenado y normal”, ha bromeado el cineasta argentino. “Para ser la cola de Europa, nos lo tomamos todo demasiado en serio. Para el resultado que damos…”, ha continuado el actor español Imanol Arias, protagonista junto a Hugo Silva y Darío Grandinetti de una comedia que pretende reflejar, en tono de comedia, la deshumanización del ámbito laboral en las grandes empresas y el estado de histeria social provocado por la crisis económica y laboral.

Javier, el personaje de Arias, es un directivo español en Buenos Aires que se enfrenta a su semana más importante: va a conseguir un ascenso, pero un error casual, dar mal una dirección a un desconocido, convierte su vida en una pesadilla. Paralelamente, el protagonista mantiene una competición por el ascenso con San, un joven ejecutivo sin escrúpulos interpretado por Hugo Silva. “No veo que sea un crítica social, veo un espejo que habla de la crisis. Como decir, mirad: así es como estamos funcionando ahora”, ha asegurado Figueroa, que ha revelado que muchas de las anécdotas del ámbito laboral las extrajo de su etapa como trabajador de Telefónica. “Sin querer sí que hay algo de crítica”, ha añadido Silva, para quien “cuando uno va ascendiendo es cuando la empatía se pone a prueba”. “Cuando uno empieza a manejar grupos de gente y los trata como personas, como números o como productos competitivos”, ha continuado el actor, para quien su rol tiene una actitud “un poco psicopática”. “Le da igual quien se ponga por delante, solo quiere ascender porque es su razón de ser, su único objetivo en la vida”.

Arias, que ha asegurado que durante el rodaje encontró una Buenos Aires “convulsa, sucia y un poco deprimida”, ha revelado que consiguió el papel cuando conoció a Figueroa estando ambos desnudos en una piscina. El actor de la serie Cuéntame piensa que en España hay un cierto “tapón generacional” que impide el desarrollo laboral de las nuevas generaciones. “Por encima de los 45 años es muy difícil encontrar protagonistas absolutos, pero en España sucede”, ha dicho Arias, que opina que aún consigue bastantes papeles gracias a que “hay mucha población mayor”.

El actor también se ha quejado de que los intérpretes no tengan un estatuto, “como los trabajadores normales”, y ha afirmado vivir mucho más tranquilo desde que el pasado 22 de diciembre no lee periódicos ni ve informativos. “Por tener mucho éxito me han dejado en pelotas. He intentado salirme del ping pong, pero me han triturado y me he quedado hecho una hamburguesa”, ha dicho en referencia a la aparición en los medios de su supuesta implicación en los papeles de Panamá. “Nunca tuve el dinero fuera”, ha asegurado, aunque ha reconocido ser “consciente” de sus errores con Hacienda.