Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cuando todo se rompe

No habla bien del estado de salud de nuestra industria que una cineasta como Roser Aguilar haya tardado diez años en poder abordar su segundo largometraje

Brava
Laia Marull, en 'Brava'.

BRAVA

Dirección: Roser Aguilar.

Intérpretes: Laia Marull, Emilio Gutiérrez Caba, Sergi Caballero, Bruno Todeschini.

Género: drama. España, 2017

Duración: 91 minutos.

Mientras está intentando renegociar infructuosamente su hipoteca, el cliente de un banco sugiere la posibilidad, como velada amenaza, de incendiar su piso. La empleada que le atiende le dice que él nunca será capaz de hacer eso. “¿Por qué?”, pregunta el cliente. “Porque usted no está loco”, sugiere Janine, su interlocutora, la protagonista del segundo largometraje de Roser Aguilar tras el celebrado debut que supuso Lo mejor de mí (2007). Brava no habla de la crisis, sino de las crisis. De las crisis internas, de los procesos de cambio que pueden llevar a alguien, a cualquiera, a hacer algo que jamás hubiese hecho en estado de serenidad racional. Como, por ejemplo, quemar un piso. O dejar de ayudar a la víctima de una agresión tras haber sido, a su vez, víctima de esos mismos agresores.

No habla demasiado bien del estado de salud de nuestra industria que una cineasta como Roser Aguilar haya tardado diez años en poder abordar su segundo largometraje. Brava parte de una misma estrategia que Lo mejor de mí: depositar una total confianza sobre los hombros de una actriz portentosa –allí Marián Álvarez, aquí Laia Marull-, que se convierte en el centro del relato colocándose en la piel de un personaje al que se le desestabiliza la vida.

Una agresión sexual motiva el éxodo de la protagonista, que también escapa de un trabajo y una relación que se han convertido en asfixiantes. Brava propone una dolorosa inmersión en ese momento vital en que todo parece romperse.

Más información