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Hacia un cine sin directoras

Una jornada de debate de los productores incide en la desaparición de la diversidad en las películas hispanas

Carla Simón dirige a Laia Artigas en el rodaje de 'Estiu 1993'.
Carla Simón dirige a Laia Artigas en el rodaje de 'Estiu 1993'.

Si en España la población femenina es un poco superior en número a la masculina, ¿cómo puede ser que solo el 20% de las películas españolas estén encabezadas por una directora y solo el 12% estén escritas por una mujer? Esta mañana varias creadoras, con distintas opiniones, han debatido sobre esto y otros datos en una jornada de debate organizada por la FAPAE, la confederación de asociaciones de productores, en la que se ha vuelto a recordar el poco peso de las mujeres en el cine español tanto en las historias como detrás de las cámaras. Y varias de ellas hablaban con pesimismo del futuro inmediato, ante las tristes perspectivas que les ofrece la Ley del Cine.

En la mesa se sentaron Cristina Andreu, vicepresidenta de CIMA (la asociación de cineastas); la directora y guionista Patricia Ferreira; la cineasta, expresidenta de la Academia y exministra de Cultura Ángeles González-Sinde; la productora Beatriz Bodegas, ganadora del Goya por Tarde para la ira, y la cineasta Ana Rodríguez Rosell. Todas ellas moderadas por el presidente de FAPAE, Ramon Colom ante un exiguo público. No más de 15 personas en el salón de actos de la Academia del Cine.

La primera en hablar fue Patricia Ferreira, que ha recordado que se cumplen 10 años de la fundación de CIMA: "Y empezamos a ver sus frutos. Pero me preocupa que todo estamos de acuerdo sobre que la situación tiene que cambiar y nadie hace nada. El cine está en manos masculinas y de ahí las temáticas que vemos en pantalla. Muchas mujeres jóvenes no se atreven a dar el salto. Debemos reforzar políticas de igualdad en cultura, en cine porque siempre se han hecho apaños pero nunca se ha hecho una regulación con coherencia". Ferreira apuntó con números: "Tras estudiar los presupuestos dee 2011 a 2013, hemos confirmado que una película con directora (19% del total) cuesta menos de la mitad de una dirigida (2.300.000 euros frente a 931.000 en 2013) por un hombre. Y esta diferencia no se suple solo con talento. Ante la exclusión habitual que sufrimos de las ayudas del ICAA, protestamos y de ahí que se añadieran unos puntitos para aportar en la valoración de los proyectos. Da igual. En 2016, de las 20 películas que recibieron ayudas en la primera convocatoria ministerial, solo dos tenían directora [ella misma e Isabel Coixet] y en la segunda entraron 11, sin ninguna directora. En Cataluña se está preparando un plan estratégico del cine catalán, y mirando cómo se hace en Suecia, CIMA Cataluña presentó un plan para que en 2020 haya un 40% de películas con directoras; pues bien ahora se encuentran con la oposición del ICEC [el organismo de la Generalitat que regula el cine]. ¿Qué está pasando?".

En un parecido tono encendido intervino Andreu: "Cima se fundó hace diez años, cuando se preparaba un plan de igualdad. Esas políticas de igualdad no sirven para nada si no hay dotaciones ni presupuestos para esas regulaciones. Es imposible avanzar. Para los cálculos y estudios que hacemos, el ICAA no nos ha facilitado los datos. Pues bien en 2016 hubo 165 rodajes -entre documentales y largos de ficción, y de ellos había 27 encabezados por mujeres: 10 de ficción, y solo 3 de ellos con un mediano / gran presupuesto, según datos de la Academia de Cine".

Desde izquierda, Cristina Andreu, Patricia Ferreira, Ángeles González-Sinde, Ramon Colom, Beatriz Bodegas y Ana Rodríguez Rosell, en el Campus FAPAE. ampliar foto
Desde izquierda, Cristina Andreu, Patricia Ferreira, Ángeles González-Sinde, Ramon Colom, Beatriz Bodegas y Ana Rodríguez Rosell, en el Campus FAPAE.

Ángeles González-Sinde contaba que cada vez que escribe un tema se fija en las estadísticas: "Así que cuando veo una tras otra películas del cine español con hombre policía rudo con dilema interior, pienso: '¿no habrá mujeres policía en España?'. El cine es el relato de nuestra realidad, de cómo vivimos y viven nuestros vecinos. Por definición, en los negocios donde se mueve mucho dinero hay pocas mujeres. Es curioso viendo las pelis de La 2 que están recorriendo la historia del cine español cómo hay mejores personajes femeninos en los cincuenta y sesenta que en la actualidad. No me preocupa tanto esa bajada de los presupuestos, como que se haya matado la diversidad española que hay en la calle y no en la pantalla. En el cine vemos una España de los años setenta, sin negros ni latinoamericanos ni asiáticos. Tampoco hay, por cierto, directores mayores. Y todo va a peor. Me preocupa que las generaciones nacidas en la democracia no tengan ese anhelo de contar historias que les rodean". Y directamente apuntó una solución: "Y el paso para remediarlo es sencillo: cuando las cosas se salen de madre se ponen leyes, como cuando los coches se pasan de velocidad y se crean y aplican leyes. Pues hagámoslas porque esto se ha ido de madre. La ley de igualdad existe pero no se aplica".

Beatriz Bodegas, de La Canica Films, ganadora del Goya por Tarde para la ira, habló de otra lacra del cine español: "El cine independiente es el que ayuda a que haya historias diferentes. Y es un momento muy difícil para este formato. En unos días lo veremos en las nuevas ayudas del ICAA. No se genera industria así, porque si no tienes este impulso rodarás una película pidiendo favores. En las teles no hay apoyos a guiones femeninos ni a gente nueva. Es difícil pensar en una historia de mujeres que haya tenido éxito últimamente".

La última en participar en la primera ronda de intervenciones fue Ana Rodríguez Rosell, que contó su caso personal: "Con mi primera película, Buscando a Eimish [2012] tuve ayudas de ICAA TVE y Telemadrid. Fue muy bien en festivales y así hice la segunda, Falling, financiada ya mayoritariamente desde República Dominicana, preseleccionada a tres categorías de los Platino. Ahora estoy moviendo con mi productora dos proyectos, uno con Marruecos y otro con República Dominicana, y veo que solo se financiará mi cine con dinero extranjero".

Posibles soluciones

En el turno de preguntas se barajaron posibles soluciones, como por ejemplo, imitar a la política cinematográfica sueca. Ángeles González-Sinde explicó algo más esas medidas en las que se ha basado CIMA Cataluña para su propuesta: "El instituto de cine sueco ha impulsado la paridad en jurados, comités de selección e incluso en su funcionariado. No digo que haya que hacer discriminación activa, sino que habrá más visiones y más diversidad". Por su parte, Bodegas inquirió: "¿Por qué en España no se puede hacer cine independiente? ¿Por qué tiene que ser siempre pegados a una cadena? ¿Por qué no hay otras vías? Cuando me hablan de razones económicas, las mujeres gestionamos y dirigimos igual que los hombres". Y Andreu apuntó dónde meter mano: en las televisiones: "Por ejemplo, si hay un 5% de inversión obligatoria en audiovisual español en las teles privadas, impongamos cuotas en esos porcentajes. No hay que legislar nada porque ya está recogido en la Ley de Igualdad.. Está aprobada, pero no se le dota de presupuesto". No dio tiempo para mucho más, pero quedó en el aire quedó una cierta sensación de frustración.