Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un festival de música sueco cancela su próxima edición por violación y abusos

La policía recibió denuncias de cuatro violaciones y al menos 23 agresiones en Bråvalla

"Es asqueroso. Son actos repugantes de hombres deplorables", afirma el primer ministro

Asistentes al festival de Bravalla, el pasado jueves 29 de junio.

El cierre del festival de música de Bråvalla, uno de los más populares de Suecia, a causa de cuatro violaciones y 23 denuncias por agresión sexual ha alterado el verano político del país escandinavo. “Es asqueroso. Son actos repugnantes de hombres deplorables”, ha afirmado con contundencia Stefan Löfven, primer ministro de un país siempre en guardia contra las agresiones sexuales. “Es terrible. Me afecta mucho. Chicas jóvenes que van a escuchar música y pasarlo bien y que se encuentran con esto”, expresó Löfven, que asistía junto a los principales políticos del país a Almedalen, una tradicional semana de debates sociales en la isla de Gotland.

Después de lo sucedido el pasado fin de semana no habrá más festivales en Bråvalla. “Tomé la decisión al despertar el sábado por la mañana y ver los titulares de que una chica joven había sido violada de alguna forma durante un concierto”, explica al diario SVD Folkert Koopmans, el alemán que fundó el festival. “Me dije: ya basta. Esto tiene que parar”. En realidad, la policía recibió cuatro denuncias por violación y otras 23 por distintas agresiones sexuales.

El evento, que abrió sus puertas el 28 de junio y terminó el pasado sábado, se celebraba desde 2013 en una explanada en las antiguas instalaciones de un escuadrón de cazas de combate a las afueras de la ciudad de Nörrkoping. En total más de 45.000 jóvenes acudieron este año para escuchar a ídolos locales como Håkan Hellström o Laleh e internacionales como Martin Garrix o Linkin Park.

El verano sueco viene acompañado de una explosión de festivales para todos los gustos. Nombres como Way Out West, Peace & Love o el mismo Bråvalla dan escena a nutridos carteles con estrellas locales e internacionales. Suecia es uno de los mayores exportadores de música del mundo. En 2015 el país, de 10 millones de habitantes, ingresó 175 millones de euros por sus artistas, compositores y productores. Entre estos últimos destaca el afamado Max Martin, productor entre otros de Ariana Grande, Britney Spears y Justin Timberlake.

La asociación Nattskiftet cuenta con cerca de 300 voluntarios e intenta promover la seguridad en espacios de ocio y festivales desde hace cuatro años. En 2016 publicaron una guía con propuestas para evitar las agresiones sexuales en estos actos donde se recomienda “aumentar la presencia policial e implementar una política de tolerancia cero con los tocamientos”, “iluminar el perímetro de los festivales” e incluso recortar “el consumo del alcohol”. Una de las propuestas barajadas por el gobierno es la instalación de cámaras de seguridad en festivales y conciertos.

Las agresiones sexuales contabilizadas no han dejado de incrementarse en los últimos años en Suecia. Desde las 12.500 de 2007 se ha pasado a más de 20.000 en 2016 según datos de Brå, una institución que analiza los actos violentos en el país.

“En realidad no creo que el número de agresiones sexuales haya aumentado en Suecia, sino que la gente está más concienciada y denuncia más”, explica Lisen Andréasson, fundadora de Nattskiftet, que también trabaja para evitar esta violencia en los ferris que van a Finlandia y Estonia, auténticas discotecas flotantes.

“Está claro que el consumo masivo de alcohol influye”, comenta el músico Andreas Tilliander del popular grupo de techno pop Familjen y que ha sido cabeza de cartel en varias ocasiones en Bråvalla.

Pero tampoco la cosmopolita y refinada Estocolmo es ajena a estas agresiones. Hace unos meses la mítica banda de música electrónica Autechre dio un raro concierto en un local en absoluta oscuridad ante cientos de asistentes. Algunas mujeres relataron cómo habían sido manoseadas de forma inmisericorde.

Escenarios y espacios femeninos

Glastonbury (Reino Unido). Tiene un escenario que solo admite mujeres. Sin presencia masculina permitida, todo el programa de actuaciones, el equipo técnico, la seguridad y otros oficios relacionados con el funcionamiento del escenario son femeninos. El espacio se llama The Sisterhood.

Electric Forest (EE UU). Su espacio femenino se llama HerForest, un entorno para mujeres en el que hay paneles de discusión con artistas. Cuenta con un cámpin exclusivamente femenino.

Shambhala (Canadá). También tiene su espacio exclusivo femenino y ofrece una zona para dormir para todas las mujeres que no se sientan seguras volviendo al cámpin tras los problemas de acoso que hubo en una edición.