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Jaime Rosales se lanza al vacío de la tragedia griega

El director rueda 'Petra', un drama sobre búsquedas familiares en mundos artísticos con Alex Brendemühl, Bárbara Lennie y Marisa Paredes

Jaime Rosales dirige a Alex Brendemühl y a Bárbara Lennie en el rodaje de 'Petra'.
Jaime Rosales dirige a Alex Brendemühl y a Bárbara Lennie en el rodaje de 'Petra'.

A Jaime Rosales (Barcelona, 1970) siempre le apasionó el viaje fílmico. El resultado, la película, le importa, claro. Pero el viaje... "Cada día nos vamos adaptando. Esta película, Petra, la iniciamos todos sin saberla hacer. Llevamos ahora cuatro semanas de rodaje. En este punto, pasado el ecuador, entiendo que ya sé hacerla, y ahora toca variar de nuevo. Hay que cambiar cosas para que no nos instalemos ni en la autocomplacencia ni en la repetición. Encontramos elementos que nos funcionan muy bien y por ello no podemos repetirlos". Lo dicho, el disfrute de la exploración.

A Rosales le gusta mantener cierto secreto sobre el lugar de destino. "Tampoco es que oculte las cosas", asegura con risas en Madrid sobre su sexto largometraje, Petra, en el último día de rodaje en la ciudad antes de desplazarse a Girona, donde continuarán con la filmación. Pero para conocer la trama, mejor preguntar a sus protagonistas. Alex Brendemühl, que ya estuvo en la primera película de Rosales, Las horas del día, desmenuza: "Soy Lucas, fotógrafo e hijo de un artista que es un artista de talla internacional, un monstruo de naturaleza compleja. He sufrido estar bajo el paraguas de esta familia disfuncional. Soy incapaz de romper con el padre. Hago mi vida, aunque sin desligarme del pasado, hasta que llega Petra. Y al comenzar la historia de amor debo resituarme, arrancar de cero... con la imposibilidad de arrancar de cero". A su lado, Bárbara Lennie: "Yo encarno a Petra. Es también una artista, y me gusta cómo el mundo del arte está presente en diferentes vertientes en la película. Al morir su madre, Petra busca a su padre, un gran tabú en su familia, y del que por tanto no sabe nada. Esa búsqueda le lleva a Lucas y a su familia... curiosa. Es un personaje en busca de su identidad". Joan Botey -en su primera película- da vida a ese artista asfixiante y Marisa Paredes, a su mujer.

Rosales, con Lennie en el apartamento de Petra. ampliar foto
Rosales, con Lennie en el apartamento de Petra.

El cineasta desgrana detalles: "Es una película de muchas sorpresas, de mucha trama que va resolviendo misterios del pasado. Está muy inspirada en las tragedias griegas, en las obras de Esquilo o Sófocles, que luego recoge Shakespeare. Aunque en una historia moderna, con un patriarca malísimo, una mezcla entre rey Lear y Otelo". Hecha la composición, Rosales se sumerge en las motivaciones de su Petra: "Indaga en la crueldad humana, el odio, el amor... Son los grandes temas universales con poca referencia a la actualidad, más allá de que se desarrolla en España y en el ahora".

Esta vez, el director ha pensado mucho en enganchar al espectador: "Desde la escritura del guion, del que hemos hecho 21 versiones, estaba esa voluntad de que hubiera sorpresas, anticipaciones... El destino va avanzando, llegan los quiebros que hacen que la historia cambie...". Lennie interrumpe: "Y la motivación de las sagas familiares, confesiones, secretos desentrañados...". Lo que hace Lennie habitualmente en pantalla: "¡¡Sí!!", reconoce entre risas.

Rodaje de 'Petra'. ampliar foto
Rodaje de 'Petra'.

Petra avanza en planos secuencia. Cada secuencia es un plano único sin corte. Durante la visita de EL PAÍS, Lennie se prepara un almuerzo de queso y pan en el apartamento de su personaje, un estudio rebosante de pintura y lienzos. La secuencia se mide rigurosamente y se ajusta a unos 50 segundos. La directora de fotografía, Hélène Louvart, veteranísima del cine francés, vigila desde una falsa distancia física: parece mantenerse al margen; en realidad, controla al milímetro.

Rosales continúa con su versión del proceso: "Petra Martínez, que también actúa en la película, me contaba que le parecía que yo había cambiado mi método de trabajo con los actores. Puede, antes era más intervencionista". Brendemühl recuerda que en Las horas del día ensayaban mucho, Rosales reescribía la historia, y quedaba muy fijado lo creado en las improvisaciones. "Ahora revivimos la secuencia como si fuera la primera vez, cambiando palabras y orden de los elementos. Que nos sorprendamos cada vez. Hay que tirarse a la piscina cada vez". Para el actor, una de las habilidades de Rosales es haber sabido evolucionar y no "haberse instalado en un método que sabía que le podía funcionar". "Cada día es una aventura, nos lanzamos a la piscina", resume el actor. Y Lennie apostilla: "Sin perder la exigencia. A cambio te sientes cocreador de la secuencia".

Y allí se queda Rosales en su exploración: "Cada película requiere de su propia praxis. Y a la vez hemos de buscar nuevos caminos. Ese vértigo de encarar lo nuevo es ineludible. Puede ser un desastre, hemos tenido días de mucho disfrute y otros en los que no hemos sabido cómo salir adelante. Aunque ante todo seguimos buscando. Si no, no hay hecho creativo".