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La primavera de Nuria Mencía

Es actriz desde hace 30 años pero todavía hay quien le pregunta quién es. Es una de las nominadas como Mejor Actriz por 'La respiración' en los próximos Max

La actriz Nuria Mencía.
La actriz Nuria Mencía.

Nuria Mencía (1972, Madrid) vivió toda su infancia en el Puente de Vallecas, aunque tiene un acento que lleva al Cantábrico. Esta será una de sus primaveras. Ha estrenado película con Arturo Valls, Los del túnel, recogió el Premio Ercilla por su interpretación en La respiración de Sanzol, y con ella vuelve a La Abadía. Ha cumplido las 100 funciones, algo que la hace rebullirse en la silla: "Hay meses más calvos, otros con más bolos, pero según el panorama, no me quejo". A pesar de llevar tres décadas trabajando en más de 40 series de televisión, películas y obras de teatro, incluso atreviéndose con la dirección, todavía hay quien le pregunta quién es. Pasó cuando recogió su Ercilla el pasado febrero, y podría pasar en la gala de los Premios Max, a la que irá como nominada a Mejor Actriz Protagonista por esa misma obra de Alfredo Sanzol, candidato en la categoría de Mejor Autoría Teatral.

La respiración, para ella, está siendo una locura, y su personaje, Nagore, un regalo "increíble" de Sanzol. “Imposible encarnar mejor la fragilidad, el desarbolamiento y la deriva de Nagore, su sorpresa ante las oportunidades que se le ofrecen ni la pasión con que se agarra a cada una de ellas”, dijo Marcos Ordóñez en la crítica de esta obra en enero del pasado año. “Ha sido un año muy bonito”, sentencia ella con esa entonación calma que hace fácil imaginársela haciendo el yoga que practica desde hace algo más de dos años.

“Siempre me he sentido reconocida en la profesión, aunque sea la eterna nominada”. Ha sido candidata en otras seis ocasiones: En la luna, también de Sanzol (Max), El matrimonio de Boston de José Pascual (Max y Unión de actores), Madre (el drama padre) de Sergi Belbel (Max y Unión de actores), y San Juan de J. C. Perez de la Fuente (Max). “En cualquier caso no creo que los que trabajemos seamos los mejores, ni los que ganan premios. La situación es la que es y hay mucha gente sin poder trabajar”. Y Mencía cree que siempre ha sido más o menos así. “Es una pena, una de sus funciones es mirarnos a nosotros mismos, examinarnos. Cuando llegó la crisis gorda, cambió la vida de los actores y, para bien o para mal, nos ha hecho compartir el cazo”. El del teatro, el cine, la tele y las series.

Ahora, con 45 años y de avión en avión para volar desde Lisboa (donde vive desde hace años) hasta donde toque, está interesada en saber algo más de sí misma: “Era alegre, luminosa, bromista… Es lo que me cuentan, lo que veo en las fotos, y lo que no quiero perder”. Fue a un colegio de monjas en Vallecas y después a un instituto en Tribunal. Ya sabía qué quería ser. Con su hermana Paca, también actriz, jugaba a interpretar zarzuelas. “Aunque en casa no había mucha economía, sí mucho apoyo. Mi hermana me llevaba e iba a recogerme a Huertas a que yo entrara en ese mundo con Zulema Katz, que fue la primera que me hizo estar segura de que no me había equivocado”. Llegó a la RESAD cuando todavía se podía entrar con 2º de BUP, después se marchó a Venecia para invertir en su parte tragicómica y cómica mientras hacía cuartos en el Hotel Praga para pagarse la formación. Y volvió a Madrid.

Un ensayo de 'La respiración' con Nuria Mencía y Pau Durà.
Un ensayo de 'La respiración' con Nuria Mencía y Pau Durà.

“Pasé dos años haciendo improvisaciones y cabaré por Madrid. Y desde entonces… mucho”. Clásico, el Centro Dramático Nacional, dirección con Àlex Rigola, Natalia Menéndez, teatro en portugués... Medio centenar de personajes del que no puede elegir ninguno, centenares de compañeros, decenas de directores. Platós de televisión, rodajes de cine. “En cualquier caso, yo no me subo a un escenario o interpreto a un personaje si no me lo creo. Tampoco si siento que no va a haber equipo, los individualismos no funcionan, ni los egos, ni las ambiciones”. Quiere seguir trabajando, donde le apetezca y la dejen, y asegura que cualquier formato (cine, televisión o teatro) debería contar más lo que está ocurriendo. Tiene previsto un proyecto colectivo en Lisboa, y le apetece dirigir un corto. “Pero todo irá viniendo. Por el momento, Nagore me ayuda a respirar y a sentirme afortunada, en la vida y en el escenario”.

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