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Los payasos vuelven a tomar las calles de Lima

Tras ser cancelado en 2014, el Festival de Artes Escénicas regresa a la ciudad

Wendy Ramos en un momento de ‘Cuerda’.
Wendy Ramos en un momento de ‘Cuerda’.

"En 2012 y 2013, el público respondió de manera abrumadora al Festival de Artes Escénicas de Lima (FAEL) organizado por la Municipalidad Metropolitana, llenando las salas", recuerda Marisol Palacios, la actual directora del evento que resurge como iniciativa de cinco instituciones culturales privadas, tras haber sido eliminado por el alcalde Luis Castañeda en 2014. "Es una plataforma orientada a las nuevas tendencias, los nuevos lenguajes, y las temáticas más contemporáneas o de crítica", explica a EL PAÍS sobre el evento, iniciado ayer.

Palacios, actriz y directora de teatro, es la curadora de una programación compuesta por 18 montajes de ocho países, en un evento producido por tres centros culturales de universidades privadas, el Teatro La Plaza, y el Centro Cultural Británico.

"En los años 80 hubo un teatro más cuestionador en el Perú y a mí y a las instituciones que estamos trabajando juntas nos interesa recuperar esa voz que se había perdido o escondido, o que era mantenida por muy pocos grupos o personas. La posibilidad de un festival incentiva la creación de ese tipo de artes escénicas", añade Palacios.

De los montajes de grupos internacionales, Palacios destaca Tebas Land, dirigida por el uruguayo Sergio Blanco; Hilda Peña a cargo de la chilena Aliocha de la Sotta —un relato de una mujer que pierde un hijo en un atentado—; y Las ideas del argentino Federico León, que aborda el proceso de creación de una obra. Para la curadora, Uruguay y Argentina "tienen un teatro bien maduro, con diversidad de discursos"

Entre las diez obras nacionales, se distinguen: Los regalos, de la Compañía de Teatro Físico, un montaje estrenado a mediados de 2016 bajo la dirección de Fernando Castro, y Cuerda, el unipersonal estrenado en 2013 por Wendy Ramos, la clown peruana más conocida, y exmaestra de clowns de hospital. Los regalos sigue la escuela del pedagogo francés Jacques Lecoq, que señala que antes de la palabra está el cuerpo, por ello retira el texto como el centro de la dramaturgia, refiere Castro. El montaje cuenta, sin texto, con máscaras neutras y música, la historia de una familia en la que no hay madre: dos hijos, un padre y lo que ocurre cuando el hijo mayor se va de casa.

Nuevo estilo de 'clowns'

"El lenguaje es nuevo, pero en esta obra está en juego la condición humana. La primera parte es muy acrobática, pero en la segunda se convierte en muy contemplativa y el público tiene el espacio para proyectar. La aspiración del teatro de máscaras es que el espectador complete la historia, no hay una sola lectura", señala el director de la Compañía. El montaje permanecerá en temporada siete semanas después del FAEL. Castro y Ramos fueron miembros de Pataclaun, un grupo de payasos que tuvo un exitoso programa de televisión en los años 90. Sin embargo, en Cuerda, Ramos abandona el tipo de payasa que fue por décadas. "Estaba entrenada en el clown para que nada me afecte. Buscaba chistes externos, con las emociones tamizadas por el juego, no quería mostrar mi corazón ni entrar a mis sitios privados. Este montaje es producto de mi búsqueda de payaso de los últimos años", describe a este diario la exdirectora de la escuela de clown Bola Roja.

En Cuerda, durante un viaje de recuerdos, el personaje muestra la diversidad de versiones de ella misma. "Hay una comunidad de gentes dentro de cada uno que necesitan que las aprobemos. En un taller jugué con todo eso hasta que dejara de doler para poder bailar con mis demonios en un escenario. Y todo el mundo tiene los mismos demonios", asegura.

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