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Arco Beep premia a Lugán por su obra radical

La feria internacional de Arte Electrónico reconoce las trayectorias de Daniel Canogar y Rafael Lozano-Hemmer

Arco Beep premia a Lugán por su obra radical

Ha tardado, pero finalmente Luis García Núñez (Madrid, 1929), más conocido como Lugán, ha recibido el merecido reconocimiento como indiscutible referente del empleo de la tecnología en el arte. En su XII edición el premio ARCO BEEP de Arte Electrónico, que se plasma en la adquisición de obras para la colección homónima, ha recaído en dos circuitos lumínicos y sonoros, de este precursor que a mediados de los años 60 empezó a introducir elementos electrónicos en sus creaciones. Lugán, representado por la galería José de la Mano, creó obras radicales y clarividentes, que involucran los cinco sentidos, aunque a diferencia de otros compañeros del Centro de Cálculos de la Universidad Complutense de Madrid, activo entre 1968 y 1974, se interesó más por las máquinas que por los programas.

La Colección BEEP ha adquirido también una mano que desprende calor, una de sus obras más conocidas juntos con los grifos sonoros. Su elección ha sido refrendada por el Museo Reina Sofía que desde hace unos años está recuperando esa época y sus artistas, Alexanco, García Asensio y Elena Asins, entre otros. En esta ocasión se ha hecho con tres piezas fundamentales de Lugán, directamente relacionadas con los Encuentros de Pamplona, el festival de vanguardia internacional celebrado en 1972, al que dedicó una exposición y un ciclo de películas y conferencias en 2010.

En la Colección BEEP, la obra de Lugán se suma a las piezas pioneras, que marcan los orígenes del arte tecnológico e interactivo como M3X3, una vídeo danza de 1973, basada en un programa informático original de Analivia Cordeiro, representada por la galería Anita Beckers de Frankfurt, que ganó el premio en 2015. Al año siguiente, la artista hija de Waldemar Cordeiro, padre del arte concreto brasileño, vendió el vídeo, dos fotografías y el programa informático de la danza al Museo Reina Sofía.

ARCO BEEP ha reconocido con un premio honorífico la trayectoria de dos de los herederos de aquellas experimentaciones, Rafael Lozano-Hemmer y Daniel Canogar, autor de la obra Ripple para el stand de EL PAÍS. Ambos artistas, representados por la galería Max Estrella, forman parte de este fondo, que se ha convertido en un ejemplo único en el mundo en ámbito privado, superado sólo por colecciones públicas como la del ZKM de Karlsruhe. Por su especificidad y coherencia la colección BEEP será invitada de honor de la Bienal de Frankfurt, que se celebra en la ciudad alemana el próximo noviembre.

Canogar está representado por la animación generativa Gust, que reacciona en tiempo real a la dirección e intensidad del viento de la ciudad en que se encuentra y Lozano-Hemmer por Conjunto Redundante, una pieza que realiza una suerte de retrato cubista en movimiento del usuario, gracias a seis cámaras que captan otras tantas perspectivas mediante un programa de reconocimiento facial. “El premio a Lugán es muy merecido y necesario. Tenemos que romper el tópico del arte electrónico como algo nuevo o ajeno y reconocer que forma parte de la lógica evolución creativa. Viva la larga tradición y latinidad del arte tecnológico”, afirmó Lozano-Hemmer, cuya obra durante ARCO ha sido objeto de innumerables selfies.