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Lecciones de Hemingway para niños

La compañía premiada con el Nacional de artes escénicas para la infancia estrena su versión de ‘El viejo y el mar’

Con el sonido de las olas que mueren en la orilla, simulado con plásticos movidos por actores, en un sorprendente parecido a la realidad, comenzó el jueves la compañía Títeres de María Parrato su nuevo estreno, la adaptación de El viejo y el mar, de Hemingway. Era una de las funciones más esperadas en esta 26ª edición de la Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas (FETEN), que se desarrolla en Gijón del 12 al 17 de febrero. El salón de actos del Centro Municipal Pumarín, con 350 butacas, estaba casi lleno, copado por los programadores que acuden a la feria a ojear y comprar espectáculos para sus teatros y salas. Solo las primeras filas estaban ocupadas por el público para el que se crean estas obras, los niños.

Esta expectación se debía a que la compañía segoviana presentaba su primer espectáculo tras la concesión a la responsable de este grupo, María José Frías, del premio Nacional de artes escénicas para la infancia y la juventud, el pasado 3 de diciembre. “Ha significado un espaldarazo porque es un momento muy frágil para las compañías que nos dedicamos a esto”, dice a EL PAÍS recién terminada la obra, sentada en el escenario. Para Frías (Cabezuela, Segovia, 1970), con más de dos décadas de oficio, los 30.000 euros del galardón sirven para “tomarse con más calma” su apuesta por contar la historia del viejo marinero que lleva más de 80 días sin cobrarse una pieza, pero que quiere demostrar que aún puede capturar un gran pez.

En El viejo y el mar, el escritor estadounidense abordó cuestiones eternas como la soledad, la amistad y la lucha frente a lo adverso, situación esta última con la que se enfrentan también los grupos teatrales para los más pequeños. “No se nos valora socialmente y la crisis ha arrasado con los trabajos más delicados”, añade Frías.

Entre los espectadores estaba Ana Gallego, de la junta directiva de la asociación Te Veo, creada en 1996, que agrupa a casi medio centenar de compañías de teatro infantil de toda España. Gallego lamenta la ausencia de un informe del sector que permita saber cuántos grupos hacen este tipo de teatro, el número de obras que se representan, cuántas salas las programan, o su situación económica. “Hace seis años”, dice, se bocetó un estudio entre el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y Musicales (Inaem), dependiente del Ministerio de Educación y Cultura; Te Veo y la Asociación de teatro para la infancia y la juventud (Assitej), que reúne a los profesionales. “Sin embargo, se comprobó que era incompleto, faltaban datos y no vio la luz”.

Base de datos

Ese vacío puede empezar a llenarse con una iniciativa presentada en FETEN por la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza (Faeteda), a la que pertenecen unas 400 compañías. “Desde mediados de marzo pondrá en marcha una web en la que los teatros podrán meter los datos de espectadores y recaudación de sus espectáculos”, subraya Miguel Ángel Varela, programador del teatro municipal Bergium, de Ponferrada. Como él, a Gijón han llegado unos 600 profesionales, de los que el 60% son programadores que vienen a comprar espectáculos. Con estas cifras, “está claro que hay demanda, hay mercado. El teatro para niños no es solo para Navidades o fiestas”, añade Gallego, integrante del equipo de producción de la compañía Teloncillo Teatro.

Varela, que lleva 20 años sin faltar a FETEN, suele ver “unas 20 obras en cada edición”. “Es raro el año que no sale algo que me interese”. En su caso, procedente de una localidad de 66.000 habitantes, se ayuda del trabajo en red con otros programadores de Castilla y León. “Nos coordinamos para que las compañías puedan girar y no tengan que ir de una punta a otra de España en unos días”.

Eso busca la nueva aventura de Títeres de María Parrato, aunque María José Frías no piensa solo en que les salgan unos bolos. Emocionada, aún con los nervios del estreno, asegura que “lo que hay que hacer es darlo todo en el escenario y dedicarte de corazón a esta profesión”.

Ocho minutos para convencer

Una de las novedades en la programación de FETEN 2017 han sido los “encuentros rápidos” entre representantes de compañías y distribuidoras con programadores de teatros y salas. Un primer contacto para que una parte dé a conocer su producto y la otra sepa si merece la pena contratarlo, en el marco de una feria de gran tamaño, con 600 profesionales y 77 compañías. Celebrados el pasado martes, siete programadores se vieron con miembros de siete grupos de teatro en citas de ocho minutos de duración cada una. “Ha sido muy interesante para ambas partes”, señala Miguel Ángel Varela, programador del teatro Bergium, de Ponferrada (León). “Es casi un formato televisivo en el que hay que esforzarse, porque te obliga a ir al grano”.