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El mirón exhibicionista

Quien busque una obra didáctica, que se olvide: aquí hay vivencias, anécdotas y trabajos al margen de los largos

BIGAS X BIGAS

Dirección: Bigas Luna, Santiago Garrido Rua.

Intervienen: Bigas Luna, Leonor Watling, Verónica Echegui, Aitana Sánchez-Gijón.

Género: documental. España, 2017.

Duración: 83 minutos.

La contradictoria personalidad de un voyeurista exhibicionista, armado hasta los dientes con una cámara de vídeo, solo podía dar a luz una película como Bigas x Bigas, intrigante documento sobre la cotidianidad, las obsesiones personales y el trabajo del cineasta catalán Bigas Luna. "Como escribir me da cada vez más pereza, voy a componer un diario en imágenes", se vino a decir un buen día el director de Angustia y Jamón, jamón. Y acabó conformando, entre 2000 y 2007, una suerte de colección con más de 600 horas de vídeos que hablan de su personalísimo universo.

El que vaya buscando en la película, montada por Santiago Garrido Rua, una obra didáctica sobre la filmografía de Bigas, fallecido en 2013, que se vaya olvidando. Aquí hay vivencias, anécdotas y trabajos al margen de los largometrajes, donde una impactante videocreación como Collar de moscas se puede unir a ciertos momentos familiares que no está claro que contribuyan demasiado al retrato. Apenas un par de instantes de Jamón, jamón y de Yo soy la Juani, junto a algunas pruebas de cámara de Son de mar, son las únicas aportaciones explícitas al análisis de su obra. Sin embargo, entre sus zalamerías con los perros, entre sus cotidianas escenas junto a mujeres embarazadas, entre su aprendizaje de cómo hacer una hogaza, entre sus discursos sobre los pechos de la mujer, quizá se vayan asomando, casi sin pretenderlo, películas como Bilbao y Caniche, La teta y la luna y Bámbola.

Afirma Bigas en la película que sus tres máximas obsesiones son el erotismo, la comida y la espiritualidad. Las dos primeras quedan muy claras; no tanto, o apenas nada, la tercera. Aun así, Bigas x Bigas, desigual documento que aúna estampas muy bellas junto a una excesiva verborrea que desmiente un tanto lo de "diario en imágenes", puede acabar configurándose como en un inclasificable complemento de la obra de un cineasta siempre en el margen: de lo convencional, de lo moral y de lo cultural.

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