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La sinfónica de San Luis regresa a España

La segunda orquesta más antigua de EE UU clausura su gira con un concierto en Oviedo

La St. Louis Symphony Orchestra.
La St. Louis Symphony Orchestra.

Entre 1820 y 1870 se asientan en Estados Unidos cerca de siete millones de inmigrantes. En la costa Este se instalan los irlandeses. Los alemanes prefieren el interior del país. La morriña aprieta y los centroeuropeos empiezan a echar de menos sus conciertos. "Así que se dedican, con esfuerzo y con el dinero de los ciudadanos, a crear unas orquestas magníficas", contextualiza Alfonso Aijón, promotor del ciclo Ibermúsica. Así nació, en 1880, la St. Louis Symphony, la segunda orquesta más antigua de EE UU, que llevaba casi 20 años sin tocar en España y que este sábado, 11 de febrero, termina su gira nacional en Oviedo.

"Es una formación muy buena. La crítica suele ver una orquesta americana y por sistema dice que está fuera de estilo. Pero lo cierto es que, quitando cinco grandísimas orquestas, como la Filarmónica de Berlín o la Staatskapelle de Dresde, ninguna otra formación europea es superior a la St. Louis Symphony", apunta Aijón.

El director David Robertson.
El director David Robertson.

Ibermúsica, el ciclo de conciertos que fundó Aijón hace 47 años, presentó por primera vez en España a la St. Louis Symphony en 1985. La segunda, también en Ibermúsica, fue en 1998. Casi dos décadas después de aquel evento, la orquesta ha vuelto con un programa que mezcla tradición europea y clásicos americanos. También con David Robertson como director. “Hace 16 años, la orquesta tuvo una serie de problemas económicos y no pudo hacer ningún tour internacional por mucho tiempo”, explica Robertson, que lleva al frente de la formación 12 años. Un periodo bastante largo si se compara con los directores que ha tenido la St. Louis Symphony desde mediados del siglo XX. Cuestión de química, dice. Con la orquesta ha llegado a un punto de entendimiento óptimo que le permite saber cómo piensa y cómo va a reaccionar el conjunto. “Si tienes una buena relación con los músicos y sientes el apoyo de la comunidad, puedes hacer cosas interesantes y eso te hace querer quedarte y explorar nuevas vías”.

Pero el podio de Robertson ya tiene fecha de caducidad. El director americano ha anunciado que dejará la orquesta en 2019, a pesar de que, por lo que dejan adivinar sus palabras, le gustaría continuar y siente el apoyo de los músicos. “Las orquestas americanas están dirigidas por un grupo de líderes comunitarios que ayudan a generar dinero y se aseguran de que las organizaciones tengan una buena salud financiera. Ha habido una serie de cambios en esa junta y una parte de ellos sienten que llevo mucho tiempo y quieren cambiar. Es uno de esos momentos en los que necesitas apoyos. Si peleara por ello, podría tenerlos pero no creo que sea la forma de hacer las cosas”, apunta.

La St. Louis Symphony cuenta entre sus logros seis premios Grammy, los mismos que Red Hot Chili Peppers. También 57 nominaciones, cuatro más que The Beatles. “Es importante darse cuenta de que, en medio del país, donde mucha gente piensa que no hay demasiada cultura, esta orquesta ha demostrado que sí, que existe una rica y profunda tradición. La gente de San Luis demostró determinación y ganas de tener una orquesta, de ver música en directo. Y lo más interesante es que la noción de la música clásica europea y americana se acercó mucho al arte popular. Aunque la historia es un poco más compleja, oficialmente el primer blues fue el St. Louis blues, de W. C. Handy”. Una profunda conexión de la ciudad con una cultura musical que, cuenta Robertson, es uno de los secretos de la calidad de la orquesta que dirige.