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La impulsora cultural de Manchester se perfila para dirigir el imperio Tate

Maria Balshaw, a la espera de su aprobación por la primera ministra, sucedería a Nicholas Serota en uno de los cargos más importantes del mundo del arte

Maria Balshaw en una imagen de su cuenta de Twitter.
Maria Balshaw en una imagen de su cuenta de Twitter.

No es reto pequeño suceder a Nicholas Serota, una de las figuras más importantes del mundo del arte en las últimas décadas, director del imperio Tate durante 30 años y creador de la Tate Modern, que sustrajo el arte contemporáneo a las élites, convirtiéndolo en un fenómeno de cultura popular en Reino Unido. A falta de que el nombramiento sea aprobado por la primera ministra, según publica The Guardian, el honor corresponderá a Maria Balshaw, la mujer detrás del resurgir cultural de Manchester. Ella ha sido la elegida por los consejeros de la Tate en el proceso abierto en septiembre, tras la dimisión de Serota, de 70 años, que pasará a ocupar la presidencia del Consejo de las Artes de Inglaterra, una institución pública de mecenazgo. De confirmarse, Balshaw sería la primera mujer que ocupa uno de los puestos más importantes de la cultura británica.

El nombre de Balshaw sonó como uno de los favoritos desde el principio para dirigir la red pública de museos. Lleva 15 de sus 47 años trabajando en el mundo del arte. Desde 2006 dirige la Whitworth Art Gallery, de la Universidad de Manchester. Bajo su mando, la Whitworth aumentó exponencialmente su número de visitantes, abordó una ambiciosa ampliación inaugurada en 2011 y, en 2015, ganó el premio al museo del año en Reino Unido. Además de la pinacoteca, Balshaw dirige desde 2011 la red municipal de galerías de arte de la ciudad, que incluye la Manchester Art Gallery, en una insólita colaboración entre la administración local y la universidad.

Balshaw es, además, una de las impulsoras de The Factory, un centro de arte que está previsto se inaugure en 2020 en la ciudad del norte de Inglaterra, para el que consiguió una inversión de 78 millones de libras (90 millones de euros) del anterior Gobierno, en plena época de austeridad y recortes presupuestarios. Recientemente asumió, también, el cargo de directora de Cultura de la ciudad de Manchester y es miembro del Consejo de las Artes que dirigirá el propio Serota.

Poseedora de excelentes relaciones con muchos artistas, Balshaw es una profesional que goza de un gran respeto en el mundo del arte, más que por sus profundos conocimientos teóricos, por su entusiasmo y su habilidad para manejarse en las redes financieras y políticas que rodean el ámbito de la gestión cultural. Son estas virtudes esenciales para el cargo que —salvo sorpresa desde Downing Street— se dispone a ocupar Balshaw: cada una de las cuatro instituciones que engloba el conglomerado Tate —Tate Britain, Tate Modern, Tate St. Ives y Tate Liverpool— cuenta con un director propio, y la labor de quien dirige el conjunto es diseñar las estrategias y proyectos globales.

Balshaw deberá trabajar codo con codo con otra mujer, Frances Morris, nombrada hace un año directora de la Tate Modern londinense, para afianzar el éxito de la ambiciosa ampliación, inaugurada el pasado verano, del que ya era el centro de arte contemporáneo más visitado del mundo. El más modesto museo de St. Ives, en Cornualles, también se encuentra en pleno proceso de reforma.

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