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Juan Perro se embarca en un viaje solo con su guitarra

El músico publica nuevo disco plagado de sonidos afrolatinos

Juan Perro, en el Teatro del Barrio en Madrid.
Juan Perro, en el Teatro del Barrio en Madrid. EL PAÍS

Con una guitarra y una voz. De esta forma Juan Perro, el alter ego de Santiago Auserón, ha compuesto y grabado su nuevo disco, El viaje (La huella sonora). Y lo ha presentado hoy lunes en el madrileño Teatro del Barrio, en el corazón de Lavapiés. Sentado en una silla, Auserón se sirvió de su guitarra acústica y su voz barrial para ir desgranando algunas de las 16 composiciones que forman el álbum, una colección de canciones que, según ha dicho, fueron “pacientemente elaboradas y rodadas, antes de ser registradas en formato mínimo”.

Ese formato es un esqueleto desnudo de artificios y arreglos, dando forma a una obra que recoge canciones compuestas entre 1997 y 2005 y que fue grabado en el último año por Jorge Gómez en La Tapia de Pozuelo. El disco desprende un aire íntimo, bajo el vigoroso y peculiar sello de su autor, que se desenvuelve sin acompañamiento y con calidad y experiencia en la herencia de los sonidos afroamericanos y afrolatinos, del blues al jazz anglosajones, pasando por el son cubano y las coplas mexicanas. “Al oficio de tocar a solas uno se acostumbra por obligación, porque la música es un evento colectivo”, aseguró el compositor, quien reconoció que llevar este trabajo a una dimensión con banda no le compensaba económicamente por la escasa venta de discos.

Tal y como su propio nombre indica, El viaje transita por sonoridades dispares, a través de años de adentrarse en las calles de algunas cunas musicales de Estados Unidos, México, Cuba y El Caribe, pero también por su fructífera investigación de la materia. Conviene recordar que Auserón, ganador del Premio Nacional de las Músicas Actuales 2011, profundizó teóricamente en el conocimiento de la tradición lírica popular y la historia de la rítmica peninsular en su celebrado libro ensayo El ritmo perdido (Pre-textos).

Con esta base, y su pasta de artista inquieto y no sujeto a reglas preconcebidas, Auserón recorre un camino de forajido en el pop-rock nacional, una vía alternativa que empezó a transitar ya en sus últimos años al frente de Radio Futura, pero que en la que se ha adentrado a conciencia y con “ganas de aprender” desde que se lanzó en solitario como Juan Perro en 1995 con el notable Raíces al viento.

Vestido de traje de raya diplomática, camisa y zapatos en punta, el músico tocó Los inadaptados, canción que abre el álbum y que está inspirada en Vidas rebeldes, la última película de Marilyn Monroe, Arthur Miller y John Houston. Un clásico del séptimo arte que, según Auserón, “habla de las luces y sombras del siglo XX”, pero también de otra época cuando algunas personas “se levantaban y se bebían una vaso de whisky para desayunar y matar sus penas y soledades”.

En tono jovial y su característico estilo de cantautor, a medio camino entre el juglar latino y el gentleman jazzístico, presentó también Ámbar, el tema más antiguo de todos y que es “una enseñanza de Compay Segundo”, o En la frontera, una “copla fronteriza”, a la que no le faltaron cervezas mexicanas, tras su viaje a Tijuana con su amigo Juan Vinyals y removérsele el espíritu al ver el otro lado del cerco. No es la única copla del disco. También se incluye A morir amores, composición inspirada en “las letrillas barrocas de Góngora con clave de son cubano”. Sin embargo, su compromiso con las “músicas de Iberia” se halla en la emotiva balada Arenas de Duero, un río que, según el músico, da identidad a toda la península.

Juan Perro, una guitarra acústica y su voz tejida como a remiendos, con ese timbre chulesco. No es una música enlatada. Tampoco es accesible para oídos perezosos. Pero es difícil encontrar un sonido más vivo y con tanta personalidad en España.