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“Trump está en drogas” y otros titulares que escribiría un niño

Una veintena de niños se transforman en periodistas por unas horas gracias a un taller que imparte EL PAÍS en la FIL

Niñas participan en el Taller de periodismo en la FIL.

Cada tarde, desde el 26 de noviembre, una veintena de niños se convierten en reporteros de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Gracias a un taller que imparte EL PAÍS se transforman en ávidos periodistas que tratan de encontrar noticias. Recorren, libreta en mano, los pasillos del mayor evento literario en español, en busca de primicias, alguna última hora o un enfoque original para un reportaje. Algunos no dejan escapar una entrevista con un autor, mientras otros se centran en recoger cifras de ventas entre las editoriales infantiles. Y los hay que aprovechan la ocación para hacer visible la FIL niños, un espacio dedicado a los más pequeños que acapara pocos titulares en la prensa escrita por adultos.

Están en la feria y sus titulares deberían versar sobre ella pero muchos prefieren dedicar las páginas de sus periódicos a Donald Trump, a vaticinar la muerte de Justin Bieber o incluso a hablar de la devaluación del peso mexicano. Sus diarios se llenan también de accidentes aéreos, grandes catástrofes medioambientales, atentados terroristas y de un sinfín de masacres más.

“Muchos escriben sobre Donald Trump y algunos dicen que está en drogas. Hablan de recortes y todos matan a Justin Bieber, no les debe gustar nada. También redactan noticias sobre la FIL y sobre accidentes de coche que ocurren en Guadalajara”, asegura Naiara Fuentes, profesora del taller y miembro del equipo de comunicación de EL PAÍS.

Algunos participantes escriben la crónica de un concierto de su ídolo como le ocurre a Jimena que dedica uno de sus titulares a un hipotético show de Maluma en México. Santiago prefiere combinar realidad y ficción y relatar un accidente de aviación en el que muere un cantante. “Antes de un concierto el avión donde iba el cantante Alfredo Domíguez se le acabó la gasolina y se estrelló en Nueva York”, escribe.

“Saben qué ocurrió en las elecciones de Estados Unidos y tienen su propia opinión de Enrique Peña Nieto. Conocen la actualidad más de lo que la gente cree. Saben que hay unas fuentes de información más fiables que otras. Te aseguran que algunos periódicos dicen lo que quieren”, defiende Fuentes.

Por unas horas, se convierten en reporteros, redactores jefes e incluso en directores de EL PAÍS. Escriben sus noticias, jerarquizan la información y pintan la portada del día siguiente. También aprenden cómo funciona la estructura de un diario y sacan sus propias conclusiones sobre algunos de los vicios de la profesión.

“Los periodistas llegan tarde a las redacción porque investigan desde temprano”, señala una de los 18 niños que ha participado en el taller de Periodismo para niños.

Todos ellos nacieron rodeados de los últimos avances tecnológicos, guardan un celular en su bolsillo y desconocen cómo sería un mundo sin redes sociales. A pesar de todo ello, toman cierta cautela con las noticias que se publican en la red. “Internet no te asegura que todo sea verdad pero lo que aparece en el papel sí lo es”, advierte otra de las participantes.

En las páginas de sus diarios se atreven a hablar de la PGR (la fiscalía mexicana) y pronostican los recortes que se avecinan ante la devaluación de la divisa mexicana. Lanzan una mirada ingenua pero aderezada de la realidad más cruda, de multitud de noticias que copan las portadas de los diarios generalistas, o lo que es lo mismo, “periódicos que hablan sobre todo de desastres y también de deportes y política”, concluye otro de ellos.

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