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El arte de acción de Juan Hidalgo gana el Premio Nacional de Artes Plásticas

A sus 89 años, el cofundador del grupo ZAJ asegura que lleva 40 años esperando el galardón

Juan Hidalgo, bajo una de sus obras de la exposición 'Jugando con bolas'.
Juan Hidalgo, bajo una de sus obras de la exposición 'Jugando con bolas'.

Hoy es un día grande en Ayacata, agreste localidad resguardada del mundo en mitad de la isla de Gran Canaria. El ministro de Cultura ha despertado a las 11 de la mañana a su vecino más ilustre, el músico y artista conceptual Juan Hidalgo, único superviviente del núcleo fundador del legendario grupo ZAJ, para darle la noticia de la concesión del Premio Nacional de Artes Plásticas. Dotado con 30.000 euros, el jurado se lo ha concedido por sus extraordinarias aportaciones, de gran relevancia también más allá del contexto español, a la performance, el arte de acción y la composición contemporánea, disciplinas en las que Hidalgo es considerado un pionero.

"Lo cierto", explicaba pocas horas después, "es que el anuncio no me ha cogido por sorpresa, hace cuarenta años que llevaba esperándolo. Todos los años decían 'este te tocará', y nada. Claro que llega tarde, pero bueno, ya tengo 89 y, como comprenderá, poco me importa. Imagino que han pensado que o se lo daban ya al canario, o que sino sería demasiado tarde".

Hace más de dos décadas que Hidalgo se retiró a Ayacata con su marido, Carlos Astiarraga, que andaba preocupado a mediodía por adecentar para las visitas alentadas por el galardón la pintoresca casa unifamiliar que comparten con un montón de perros sin pelo de Perú y gatos sphinx a cuya cría se dedican con mayor intensidad desde que decayó el interés del mercado del arte por el trabajo de Hidalgo. Hace algún tiempo que el artista ya no puede andar. "Por lo demás estoy como siempre y a veces mejor que antes", afirma en conversación telefónica con su característico humor iconoclasta.

Ese "antes" se remonta tanto como hasta el 19 de noviembre de 1964, cuando Hidalgo (Las Palmas, 1927) emprendió junto a los cofundadores de ZAJ Walter Marchetti (1931-2015) y el compositor Ramón Barce (1928-2008) su primera acción, momento estelar de la historia del arte español. El paseo, para el que portaron tres estructuras de madera, reprodujo, con parada en un bar incluida, la distancia recorrida por Durruti antes de ser abatido por un francotirador. Acabaron en un colegio mayor donde dos días después interpretaron la famosa pieza del silencio de John Cage, '4' 33''. No cuesta imaginar cómo fue recibida aquella provocación en el Madrid de la época, que se debatía entre la asfixia franquista y la tímida apertura del desarrollismo.

A Cage, Marchetti e Hidalgo lo conocieron en la histórica edición de 1958 del Festival de Nueva Música de Darmstadtt (Alemania), cuando ambos, amigos y residentes en Milán, eran autores de música serial, trabajo que por sí solo les habría valido el ingreso en la historia de la composición del siglo XX.El interés por la filosofía zen, que Hidalgo estudió durante 10 años en Italia, contribuyó a estrechar la relación con el músico estadounidense.

Mudados a Madrid, la pareja decidió probar suerte en el naciente arte del happening, por emplear una socorrida etiqueta; es difícil encasillar los logros de ZAJ, bautizado a base de encadenar monosílabos sin sentido por Barce, que abandonaría pronto el barco. Como Fluxus y otros colectivos revolucionarios del arte de los sesenta, el grupo, al que se incorporarían nuevos miembros más o menos estables (como el fallecido José Luis Castillejo o la también premio nacional Esther Ferrer), mezclaba ironía y política con prácticas propias de la performance, el teatro, el diseño gráfico, la poesía experimental o el arte postal. Sus famosas exposiciones por correspondencia podían consistir, por ejemplo, en felicitar la Pascua con una tarjeta ovoide o en levantar acta de los movimientos de una mosca sobre una ventana.

Entre los hitos de ZAJ figura la participación en 1972 en los Encuentros de Pamplona, festival financiado por los Huarte, familia de industriales navarros, y que fue saboteado por ETA, o una exitosa gira por universidades estadounidenses. Hidalgo dio por finada la aventura de ZAJ sin avisar a nadie en unas declaraciones hechas en un aparte a EL PAÍS durante la inauguración de la gran retrospectiva que el Reina Sofía les dedicó en 1996.

Desde aquella ruptura (y posterior reconciliación), el artista ha continuado su trabajo en forma de conciertos, exposiciones o libros desde su Gran Canaria natal. "La única diferencia es que ahora voy al aeropuerto en silla de ruedas", afirma. La noticia del premio le ha sorprendido trabajando en varios proyectos de exposiciones, pero corto de esperanzas. "Las cosas van fatal en el mundo", opina. "Y yo creo que esto de la cultura en España no tiene demasiado remedio. ¡Qué le vamos a hacer si nunca fuimos un país culto! Tampoco confío en que el premio haga crecer la venta de mi obra, eso hace tiempo que solo se da de vez en cuando".

Fe de errores

En una anterior versión de este artículo, se definía a Ramón Barce como poeta en lugar de compositor.

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