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Las rimas absurdas que marcaron a Lewis Carroll y John Lennon

Llega a las librerías españolas la edición bilingüe de las canciones del autor e ilustrador británico Edward Lear

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Ilustración de la canción 'El cortejo de Yonghy-Bonghy-Bo', de Edward Lear.

George Orwell escribió de Edward Lear (Londres, 1812-San Remo, 1888) que fue “uno de los primeros autores en explorar la pura fantasía”. Sus versos, conocidos como limericks, sedujeron también a Leopoldo María Panero, que los "perversionó" a finales del siglo pasado. Sus canciones y dibujos siguen vigentes en los países de habla inglesa, donde sus ilustraciones son un exclusivo regalo, y sus rimas seducen a compositores. La clave de su literatura, calificada como "nonsense (sinsentido)", es la "perversión de la lógica" y "una especie de chifladura afable", como describió Orwell. La estela de este autor sigue viva tras haberse extendido a lo largo de casi dos siglos, desde la Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carroll, a John Lennon o Syd Barrett, cantante, guitarrista y compositor de Pink Floyd. Una edición bilingüe de Los jumblies y otras canciones del sinsentido (de la editorial andaluza El Paseo) reúne ahora las composiciones y dibujos de este influyente autor que abonó el prerrafaelismo, movimiento del que se reconoció “sobrino”, y fue clave en el posterior surrealismo.

Su transgresión del sentido convencional y de la sintaxis, su inagotable invención de palabras y la primacía de la musicalidad sobre la lógica obligan a aproximarse a su lectura con una predisposición infantil o con conocimiento de causa. Esta circunstancia ha hecho más compleja la labor de traducción de las canciones a la que se ha enfrentado Óscar Mariscal en el libro que llega esta semana a las librerías. "Tenía que elegir entre el respeto a la métrica y la rima o a la literalidad. Opté por las primeras porque eran claves en la obra", comenta Mariscal.

El traductor destaca que los limericks de Lear se han reeditado constantemente, pero que sus canciones, acompañadas en esta ocasión de las ilustraciones del propio autor y las de Leonard Leslie Brooke, nunca habían visto la luz juntas en español, salvo algunas concretas como El búho y la gatita o Los jumblies.

En esta edición se incluyen 16 canciones, todas con su versión original en inglés, así como dos prólogos; uno de Edward Strachey, que compartió con el autor una estancia en San Remo seis años antes de su muerte, y del propio Lear, que relató su vida a partir de dos cartas autobiográficas.

Influencias

La influencia de este autor del absurdo fue clave para Lewis Carroll, autor de las dos inmortales obras del mundo de Alicia (En el país de las maravillas y A través del espejo) así como de poemas del sinsentido que han marcado a generaciones posteriores. Es esta influencia la que algunos autores vislumbran en el Submarino amarillo de los Beatles, en los dibujos de John Lennon y en otras obras de este grupo como Lucy in the sky with diamonds. También atribuye el traductor de la obra de Lear canciones como The gnome (El gnomo), de Pink Floyd.

Las relaciones con el movimiento prerrafaelista, coetáneo a Lear, son evidentes, ya que el autor se consideró sobrino de esta tendencia artística y literaria británica que abogó por el rechazo a los cánones de belleza posteriores al pintor y arquitecto renacentista Rafael Sanzio. Los “tíos” del autor del sinsentido reclamaban la vuelta a la tradición más ingenua y simple.

Gilbert K. Chesterton vinculó las rimas de Lear con “aquello que evoca más a fondo la infancia permanente del mundo”. Es con esta clave con la que hay que entender la obra del autor y de Carroll, donde la infancia es protagonista, señala el traductor.

Lear dibujante

Edward Lear destacó tanto por su faceta como escritor de poemas y canciones como por su labor como dibujante, a la que trasladó su concepto del nonsense. El propio autor describe en una carta autobiográfica cómo empieza a crear ilustraciones “por el pan y el queso” en 1827, con solo 15 años. Cobraba entre cuatro chelines y nueve peniques por estampas, biombos y abanicos. Cinco años después, ya empleado por la Sociedad Zoológica, publica The family of the Psittacidae, el primer volumen de dibujos de aves a color, y comienza Indian Pheasant.

Entre 1832 y 1836, con la salud muy debilitada, trabaja para el conde de Derby y otros nobles naturalistas. A mediados de su vida se adentra en el óleo y en paisajes (Rome and its environs), hasta que se convierte temporalmente en profesor de la reina Victoria de Inglaterra.

Buscando siempre entornos que no le agravaran su salud, viaja por Italia, Malta, Grecia, Egipto y otros países del Mediterráneo. En 1846 se publica el primer Book of nonsense del que llega a exagerar afirmando que se hicieron 16.000 ediciones. “¡Oh, sacrificio!”, ironiza.

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