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Caprichos de jurados

Los jurados en festivales no son incuestionables. Cada uno hace lo que mejor entiende o lo que consigue apañar, pero no tienen por qué ser fidedignos. Un ejemplo: en el último festival de San Sebastián la única película española a concurso que no obtuvo premio alguno fue La reconquista, de Jonás Trueba, que sin embargo en el festival de Toulouse, dedicado al cine español, celebrado la semana pasada ha logrado el máximo galardón junto al de mejor director, más una mención para la actriz Aura Garrido. Ganó incluso a La próxima piel, de Isaki Lacuesta e Isa Campo, que en el festival de Málaga se había alzado con cuatro trofeos, entre ellos el especial del Jurado, además de los de mejor director y mejor actriz, la sin par Emma Suárez. En Toulouse se ha limitado a obtener una mención especial para el joven actor Álex Monner, que dicho sea de paso hace en esta película un trabajo soberbio. Cuestión de criterios, de personas y sus gustos personales, los de los distintos jurados. Como son los del público, que optó por premiar La puerta abierta, de Marina Seresesky, que está pasando por las pantalla españolas con injusta discreción. Merece más atención.

 La estrella en Toulouse fue, en cualquier caso, el actor Sergi López, que dio charlas a jóvenes y mayores y entrevistas sin cesar. Pero López se quedó sin premio a pesar de su buena interpretación en La próxima piel. En definitiva, a lo que se ve hay mucha calidad y pocos galardones. Y los jurados hacen lo que pueden, con sus errores y aciertos. Fuera como fuese, el público francés abarrotó las salas apoyando con entusiasmo este festival de cine español que, como se ha dicho aquí repetidas veces no cuenta con el apoyo suficiente de las autoridades españolas.

A propósito viene a cuento la noticia de la semana. Se trata de la nueva ley de cine aprobada en Italia por la que se aumentan las ayudas oficiales de 200 a 400 millones de euros. Según ha dicho el presidente del congreso, Matteo Renzi, “el cine forma parte de ese patrimonio colectivo que es Italia”. El cine italiano fue hace no tantos años el más importante de Europa pero el desdén de los políticos lo fue arrojando a su situación actual, bastante penosa por comparación. Quien quiera entender que entienda. Y al que le pique que se rasque.