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Sidonie y el metapop

'El peor grupo del mundo', el nuevo disco de la banda catalana, es una oda a la escena musical patria y un autohomenaje a sus 20 años de carrera

¿De qué pueden hablar en un chat de Whatsapp Iván Ferreiro, los miembros de Niños Mutantes y los chicos de Sidonie? “Nada de música, solo guarradas y comentarios soeces”, desvela Marc Ros, cantante de estos últimos. Ese grupo existe y también incluye a los chicos de Supersubmarina, Mi capitán, Lori Meyers, el director de Ruta 66, managers y productores varios... Supone, en cierto modo, un pequeño símbolo del colegueo que impera hoy en cierta parte del sector musical. Sidonie se ha embebido de este espíritu buenrollista para dar forma a su último disco El peor grupo del mundo (Sony), en el que se relamen de gusto por sus logros y los de sus coetáneos en la escena pop española.

¿Por qué Lori Meyers?

Con mis nuevos súper poderes / Levantaré a todo un festival / Que ahora toquen Lori Meyers / Que tengo ganas de bailar 


El estribillo de Carreteras infinitas, el single de este nuevo disco, rinde tributo a Lori Meyers, contemporáneos de Sidonie. ¿Por qué? "Queríamos reivindicarles como ejemplo de un grupo que apuesta por el riesgo en cada disco", explica el vocalista del grupo. "Antes de que saliese la canción le enviamos la canción de Annie (B Sweet, novia del cantante de Lori Meyers) y el mensaje que nos mandó fue precioso". El agradecimiento fue más allá: "Cuando cantamos por primera vez en directo nos llamaron cuando estábamos en el escenario para decirnos lo emocionados que estaban".

“Estamos convencidos de que si en la Movida hubiese existido Whatsapp, habrían creado un grupo como este”, añade Axel Pi (batería). Esta mañana, por ejemplo, se han despertado con el parte médico de los chicos de Supersubmarina, que en agosto sufrieron un grave accidente de tráfico al volver de un concierto. “Van mejorando, ya están en planta”, explican. El primer single de su último trabajo, Carreteras infinitas, habla, entre otras cosas de los kilómetros que recorre diariamente un grupo. “Nos gustaría que esta canción fuera recordada como la que retrató el momento tan bueno que estamos viviendo las bandas”, apunta Ros. Se trata de un tema con potencial para convertirse en uno de esos que llaman himno generacional.

"Antes sí había más distancia, con Saxy Sadie o con Deluxe... Pero era como un juego, ahora hay verdadera admiración y respeto entre todos nosotros, desde Love of Lesbian hasta Vetusta (Morla). No es ninguna pose", apunta Jesús Senra (bajo y guitarra). Las referencias al Primavera Sound, a Jota de Los Planetas, a Egon Soda o a Lori Meyers en las letras, representan unos intencionados guiños. "Los festivales tienen mucha culpa de este acercamiento, porque tú puedes tener una imagen de un grupo, pero cuando los conoces, desaparecen las distancias y te abrazas con ellos”, señala Pi.

Sidonie, por su parte, comenta esa mañana en el chat que el mismo día del lanzamiento de su octavo álbum (30 sepiembre) ya son líderes en descargas en ITunes. Proponen un gintonic para celebrarlo, que por las horas, se queda en dos cafés y  un zumo de naranja del tiempo. La satisfacción es mayor, porque este proyecto es también un homenaje al esfuerzo de todos aquellos que en algún momento se han sentido como un auténtico fracaso. De ahí el título.

En breve

Sidonie cumple 20 años de carrera, primero fueron un cuarteto y después se convirtieron en un trío. EL PAÍS les pregunta aqué han renunciado por ser músicos:

Marc Ros: "Me habría gustado estudiar Historia del Arte"

Axel Pi: "Yo dejé de estudiar Medicina, que me encantaba. Y además sacrificas tu tiempo y por tanto tu estabilidad emocional".

Jesús Senra: "Yo quería ser astronauta".

La banda rememora un concierto en la sala Apolo de Barcelona: “El sonido se cortó, uno de nosotros resbaló y se dio contra la batería, se rompieron cuerdas y empezamos a discutir entre nosotros porque uno quería tocar una canción y otro quería tocar otra”. La banda recuerda que a The Beatles, Ramones y Queen también los tildaron como nefastos. "Cada insulto que hayamos podido recibir, nos ha hecho crecer. Al principio, cuando hacíamos conciertos con performances, nos llamaban payasos...".

Este nuevo proyecto supone toda una reivindicación del pop patrio, tanto pasado, como presente y futuro. Un manifiesto que viene a decir, en palabras de Ros: “Nos sentimos orgullosos de lo que hacemos y de lo que hacen los grupos con los que nos encontramos constantemente”. "Al principio les dábamos la espalda, tirábamos por la música norteamericana y británica. Hasta que nos dimos cuenta de que también eran una influencia y nos reconciliamos con este sonido", reconoce Senra.

En este álbum de pop dentro del pop, los estribillos juegan un papel privilegiado. “Cuando la canción es especial, algo sucede entre tú y el público cuando llegas al estribillo. Eso no solo se consigue con la producción, cuando escuchamos las canciones con voz y guitarra ya transmitían eso”. Senra lo define el momento en el que Ros les presentó las canciones como un "flechazo inmediato". Una pura exaltación de la amistad y el poperismo.

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