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“En la National Gallery, los británicos son parte de Europa”

Gabriele Finaldi, director del museo, dice que no cambiará su gestión por el Brexit

Miguel Zugaza (i), Gabriele Finaldi (c) y Anabel Morillo (d) en la presentación.
Miguel Zugaza (i), Gabriele Finaldi (c) y Anabel Morillo (d) en la presentación.

“La National Gallery es un lugar desde el que los británicos pueden reflexionar sobre su papel en Europa y lo que significa ser parte de la cultura europea. Y así debe seguir siendo”. Gabriele Finaldi (Londres, 1965), director desde hace un año de la National Gallery, responde así cuando se le interroga sobre el Brexit. De origen napolitano, reconoce llevar en sus genes el sentimiento europeo y asegura estar preocupado y a la expectativa por la forma en la que se lleve a cabo la salida de Reino Unido de la UE.

“En el sector cultural la idea de integración está profundamente arraigada. Nosotros, por ejemplo, tenemos un 30% de trabajadores comunitarios en la National. Y así es en todas las instituciones culturales. ¿Qué va a ocurrir? No lo sé. Por mi parte, seguiré colaborando con otros museos europeos o americanos como he hecho hasta ahora. La cultura es compartir proyectos. No entiendo otra cosa”.

Finaldi hacía ayer estas declaraciones en Madrid, minutos antes de que el museo del Prado, en el que trabajó como adjunto a la dirección entre 2002 y 2015, diera a conocer dos importantes exposiciones que serán comisariadas por él. Una supone la culminación de toda una vida de estudio dedicada al pintor valenciano Ribera a partir del 22 de noviembre en el museo del Prado. La otra se titula Velázquez. Murillo. Sevilla, y se inaugura el 8 de noviembre en el Hospital de los Venerables de la capital andaluza, de la Fundación Focus Abengoa.

'Escena fantástica: caballero con hombrecillos subiendo por su cuerpo' de Ribera.
'Escena fantástica: caballero con hombrecillos subiendo por su cuerpo' de Ribera.

Feliz por reencontrarse en el museo en el que trabajó 13 años, Gabriele Finaldi precisó que el proyecto de José de Ribera (Játiva, 1591-Nápoles, 1652) es, en realidad la exposición de un catálogo en el que se recogen las investigaciones que comenzaron con su tesis doctoral y que nunca abandonó. Esa publicación será el primer catálogo razonado de los dibujos del artista, 160 obras, de las que nueve son propiedad del Prado; una cifra espectacular si se tiene en cuenta que en 1923 solo estaban identificados 12 dibujos. La publicación está coeditada por el Museo del Prado, el Meadows Museum de Dallas (la exposición viajará allí en marzo) y la Fundación Focus.

Finaldi explicó que la formación italiana de Ribera empezó a los 15 años, cuando llegó a Roma. “Dibuja mucho, pero en general no son trabajos preparatorios para pinturas. Era muy rápido y le gustaba reflejar escenas que veía por las calles. Se fija en las personas, en sus cabezas, en sus manos y hace apuntes de sucesos que le sorprenden, como la ejecución de un hombre en el Campo de los Suplicios de Nápoles. Una de las obras, con cabezas y brazos esparcidos por el suelo, nos hacen evocar al Goya más tenebroso”. En general, añade Finaldi, Ribera recurría al dibujo como experimentación de nuevas formas de acercarse a la pintura y para capturar lo absurdo y lo oscuro que le rodeaba.

Velázquez y Murillo

'Adoración de los Reyes Magos' de Velázquez.
'Adoración de los Reyes Magos' de Velázquez.

Sobre el proyecto que se verá en la capital andaluza, donde se confronta a Velázquez con Murillo, dos pintores sevillanos sobre los que no hay certezas de que llegaran a conocerse, se mostraran 19 pinturas, nueve de Velázquez y 10 de Murillo. Cinco obras han sido prestadas por el Prado.

Finaldi contó que los dos pintores reflexionaron en su obra sobre el papel del artista: Velázquez en las Meninas y Murillo en su autorretrato. Murillo es de una generación posterior a Velázquez pero conoció la obra de su paisano. “Las afinidades iconográficas y estéticas son muy evidentes”. Sevilla era entonces una ciudad que exportaba pintura y pintores y que llegó a influir en el desarrollo del arte en España y en el extranjero, tanto durante el Barroco como en siglos posteriores. “No se ha podido comprobar con documentos que los dos pintores se conocieran personalmente porque solo se sabe con certeza que Murillo viajó a Madrid en 1658 cuando ambos artistas eran ya muy conocidos y quizás Murillo se interesó por los más de veinte cuadros que pintó Velázquez antes de viajar a Madrid”.