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CRÍTICA | ELVIS Y NIXON

El rey que quiso ayudar

La reunión entre dos excéntricos, cada uno en su estilo, como Richard Nixon y Elvis Presley solo podía contarse como una farsa

Kevin Spacey y Michael Shannon, en el filme.
Kevin Spacey y Michael Shannon, en el filme.

Una reunión entre dos personajes tan excéntricos, cada uno en su estilo, como Richard Nixon y Elvis Presley solo podía contarse como una farsa. Y más teniendo en cuenta lo poco que se sabe del encuentro en sí y de sus alrededores: que Elvis se presentó en la puerta de la Casa Blanca con una nota para el presidente en la que solicitaba una reunión; que esta se produjo finalmente; que hay fotos históricas sobre ello; que el cantante quería "hacer algo por América", y que llevó una pistola de regalo.

ELVIS & NIXON

Dirección: Liza Johnson.

Intérpretes: Michael Shannon, Kevin Spacey, Alex Pettyfer, Colin Hanks, Johnny Knoxville.

Género: comedia. EE UU, 2016.

Duración: 86 minutos.

Así, la directora Liza Johnson, con guion de Joey y Hanala Sagal, además de Cary Elwes, ha compuesto en Elvis & Nixon una película en la que se satirizan los aspectos más ridículos y grotescos de ambos mitos, rozando la caricatura al mismo tiempo que se mantiene una imprescindible cuota de credibilidad. Una reinterpretación de un hecho cierto a partir de elucubraciones y del ideario personal de cada uno de ellos, que divierte en cada uno de sus tres actos: preparación de la reunión por parte de Elvis y una especie de mano derecha, amigo, confidente, solucionador de problemas; reclusión en un hotel a la espera de la confirmación de la reunión; y encuentro final.

Imagen del auténtico encuentro entre Richard Nixon y Elvis Presley. ampliar foto
Imagen del auténtico encuentro entre Richard Nixon y Elvis Presley.

Con dos actores mayúsculos, Michael Shannon y Kevin Spacey, y una línea de interpretación muy acorde con el tono elegido, sin llegar nunca hasta el territorio de la parodia, Elvis & Nixon mantiene la sonrisa cómplice más que la carcajada, casi como una obra sin pretensiones mayores. Y, sin embargo, en su sencillez, también acaba conformándose como el reverso extravagante, pero en el fondo verosímil, de una época particularmente compleja de un país que se ahogaba entre magnicidios, asesinatos políticos, eternas luchas por los derechos civiles, explosiones libertarias, conspiraciones, paranoias y un Waterate a punto de estallar.