Teatro

Ser o no ser artistas de cabaret

Rodolf Sirera y Carles Alfaro colaboran en ‘Two Ladies or nor Two Ladies’, un musical alternativo que llega a Madrid tras sobresalir en el 'off' valenciano

Clip de 'Two Ladies or not Two Ladies'.

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En teatro, la fastuosidad de la escenografía no va asociada obligatoriamente al je ne sais quoi que la obra transmite o no, al medir en la balanza el cómputo de sus elementos. Ni viceversa. Se espera y se presupone que en el caso de los musicales, la espectacularidad del montaje es más que un condicionante para que el público se vaya de la sala asombrado por el show que han presenciado. Two Ladies or not Two Ladies aterrizó el 21 de julio (22.15) en el escenario del teatro Lara de Madrid olvidándose de los complejos. Medios limitados y un espectáculo que cuenta (ni más, ni menos) con el talento al desnudo de sus protagonistas. Noélia Pérez y Josep Zapater interpretan y dirigen, con la colaboración del dramaturgo Rodolf Sirera y el director e iluminador Carles Alfaro, este cabaret tragicómico que reinterpreta algunos de los clásicos de la canción de todos los tiempos.

Juntos conforman un tándem explosivo, bromean los actores sin exagerar la realidad. Ella se mete en la piel de una diva de la canción, alcohólica, caótica y eclipsante que se encuentra de gira mundial.  En el tour la acompaña una peculiar, tímida a la par que brillante pianista que no es lo que parece, y que esconde un gran secreto, a la que da vida su compañero de reparto. “Son dos tiernos desgraciados. Tienen una gran dosis de humanidad, pero son muy infelices. Sus circunstancias los hace muy cómicos también”, señala la actriz. Por su parte, Zapater ve a los dos personajes como el ying y el yang. “Se complementan y se ayudan”.

En el montaje, además, un tercer vértice intangible cobra tanto protagonismo como los propios intérpretes: la música. “Es un elemento para contar la historia”, argumenta Zapater. Considera que solo han plasmado el potencial dramático que aportan las canciones a la vida real. “La música tiene un vehículo emocional brutal. Te transporta, te transforma. Todo el mundo lleva una mochila musical, y eso ayuda a la inmediatez, a ese zarandeo de llevarte de un lado al otro de las emociones. La gente viaja en el espectáculo gracias a ella”, sostiene Pérez.

Algunas de las composiciones son del propio Josep Zapater, otros son temas atemporales. “La selección ha sido un poco parte de la necesidad de los personajes. Noélia y Josep beben de su background vital. “Buscábamos un repertorio que sonara homogéneo con los arreglos de Josep, aunque el estilo sea completamente dispar”, explica la protagonista y directora. Por ese motivo, el espectáculo accede a un público “no necesariamente entendido en el ámbito musical”, matiza.

Si a otros les hubiera dado cierto reparo meterse en el berenjenal de versionar himnos tales como Yesterday, Je ne regrette rien o Moon River, los dos creadores de Two Ladies or not Two Ladies niegan de todo punto haberse sentido así. “No hay que tener miedo a tirarse de panceta a la piscina”, insiste Zapater. Su compañera lo apoya en su osadía. “Hay un punto de inconsciencia llevado por los personajes, pero una inconsciencia que llega a buen puerto. Cantan desde el alma, y es una obra muy humilde y muy honesta”. Esa es la clave precisamente, opinan a la par, por el que han podido superar cualquier expectativa con la obra en su estancia anterior en Valencia, donde pensaban representar solo tres funciones y finalmente se han mantenido varias semanas en escena gracias al boca oreja. Éxito que les ha permitido llevarla a Madrid, donde creen que también jugará a su favor para una buena acogida la pasión inagotable por los musicales de los espectadores, concluye Pérez. “El género tiene algo mágico. Si lo haces bien, no es que se haga magia, es que es magia en sí mismo”.

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