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Juana la del Revuelo fallece en Sevilla a los 64 años

La cantaora y bailaora llevó a la máxima expresión las bulerías y tangos más festeros

Juana la del Revuelo, durante una actuación en el Festival de las Minas, en La Unión.
Juana la del Revuelo, durante una actuación en el Festival de las Minas, en La Unión.

La cantaora y bailaora Juana Silva Esteban, de 64 años, conocida como Juana la del Revuelo, ha fallecido este martes en Sevilla de una enfermedad contra la que ha luchado durante años. El flamenco se queda sin una de sus voces más auténticas cuatro años después de la muerte de su esposo desde los 15 años, Martín Jiménez, conocido como Martín Revuelo, con quien formó pareja en tablaos de todo el mundo y de quien tomó el nombre artístico. También actuó con dos de sus cuatro hijos: el guitarrista Martín Chico y Carmen.

"A mí no me hacen falta palabras. Lo que mejor sé es cantar, bailar y hacer potajes", resumía Juana la del Revuelo en la Bienal de Flamenco de Sevilla, una cita en la que se convirtió en invitada habitual.

La artista, forjada en La Trocha sevillana, donde surgieron otros famosos grupos, triunfó también en Madrid, donde actuó en la sala Los Canasteros y compartió escenario con Manuela Carrasco en el espectáculo Ayer, hoy y mañana del flamenco y con Carmen Linares en la Cumbre Flamenca de Murcia.

Tras pasar por tablaos como Guajiro y teatros de todo el mundo como el Lope de Vega de Sevilla, obtuvo su principal reconocimiento con el Premio de Bulerías concedido en 1983 en la localidad sevillana de Mairena del Alcor, lo que le abrió las puertas al flamenco más festero.

Su consagración llega en 1996, durante la novena Bienal de Flamenco, cuando convierte una fiesta trianera en un fantástico espectáculo flamenco.

Esta flamenca cuenta con cinco discos propios:  Sevilla es de Chocolate (1988), Sonakay (1989), Cachito de pan (1990), A compás (1993) y De dulce (1997). También colaborá con producciones de su hijo, Raimundo Amador, Rafael Riqueni y Mariana Comejo.

Una enfermedad del esposo en la garganta le llevó a asumir la dirección del grupo familiar. Y lo hizo como era ella, con sencillez y alegría, sin modificar los rasgos que le habían hecho conocida, con delantales que permitían vivir en sus actuaciones las fiestas caseras gitanas más auténicas.

La consejera de Cultura andaluza , Rosa Aguilar, ha mostrado su pesar por el fallecimiento de quien ha considerado "una destacada intérprete", “una gran representante del arte jondo" y  “símbolo de una estirpe con una impronta irrepetible”.