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El último paraíso de Cocteau

Marbella, donde se refugió el artista francés, reivindica su figura y busca convertirse en lugar de referencia sobre el autor

El artista francés Jean Cocteau, en 1961 en Marbella.
El artista francés Jean Cocteau, en 1961 en Marbella.

Jean Cocteau llegó a Marbella en abril de 1961 de la mano de su amiga Francine Weisweller. Tenía 71 años. La anfitriona era Ana de Pombo, extravagante diseñadora y antigua colaboradora de Chanel, a quien había conocido en París. En este rincón de la Costa del Sol buscó su último refugio. Allí, en el epílogo de su vida, dos años antes de morir, escribió y dibujó junto al mar.

“Viajó a Marbella pensando que le quedaba poco tiempo”, cuenta el escritor Alfredo Taján sobre la búsqueda del paraíso definitivo del polifacético autor. Su ritmo de trabajo en la costa malagueña fue notable. “Pintaba hasta las piedras”, ilustra el profesor Óscar Carrascosa. Escribió el dietario El cordón umbilical y parte de los poemarios El ceremonial español del fénix y Réquiem. Pintó cerámicas y los paneles que decoraron la boutique La Maroma, también salón de té y lugar de tertulia que De Pombo tenía junto a la coqueta Plaza de los Naranjos.

Centro de arte y biblioteca especializada

Tras la iniciativa presentada ayer, el siguiente paso será la constitución de la biblioteca especializada Jean Cocteau, con la posible adquisición de primeras ediciones y la publicación en castellano de sus obras no traducidas del francés.

La primera de estas obras será previsiblemente un fragmento del tomo siete de Le passé défini, las memorias del creador que se centran en su paso por Málaga, Torremolinos y Marbella, inéditas en español. El objetivo de esta iniciativa público-privada es la apertura de un centro de arte. Uno de los espacios que se baraja es el Faro de Marbella, lugar que le gustaba visitar a Cocteau, aunque aún no hay nada cerrado.

En 2016 se cumplen 55 años de la estancia del cineasta francés en Marbella, aniversario casi redondo en el que Taján y Carrascosa codirigen, desde la Asociación de Estudios Cocteaunianos, un ambicioso proyecto. El primer objetivo es convertir la ciudad en un escenario de reflexión sobre la obra y la personalidad del escritor, pero se plantea una actuación a largo plazo que culmine con la apertura del Centro de Arte Jean Cocteau. A final de año hay prevista una exposición ideada como el germen de ese futuro espacio.

Marbella Capital Cocteau se presentó ayer en el Cortijo Miraflores, un museo municipal que exhibe en una pequeña sala el material (correspondencia, dibujos y fotografías) donado por los herederos de Pepe Carleton y que ilustra la relación entre ambos. Carleton fue memoria del Tánger más fastuoso, del ambiente intelectual y fiestero que saltó el Estrecho para instalarse en la Costa del Sol por el declive de la ciudad norteafricana tras la independencia de Marruecos.El proyecto se plantea como una iniciativa de cultura y territorio. Sus promotores quieren que igual que inmediatamente se identifica Málaga con Picasso, ocurra lo mismo entre Cocteau y Marbella. Los dos artistas fueron grandes amigos desde que se conocieron en 1916 y el malagueño le transmitió al francés su pasión por los toros y el flamenco. “Es un valor para que Marbella se convierta en una referencia a la altura de la Costa Azul francesa”, subraya Taján. “Es una ciudad huérfana de grandes proyectos culturales”, añade Carrascosa.

 

Debates y ponencias

Esta ardua tarea comenzará a mediados de julio con el Aula Jean Cocteau, un programa de actividades que cuenta con el apoyo, además del Ayuntamiento que dirige el socialista José Bernal, de la Cátedra Unesco y la Fundación General de la Universidad de Málaga, la Embajada de Francia en España, la Alianza Francesa y la Fundación Lara. Se han organizado debates y ponencias sobre el autor francés, con la participación de Juan Manuel Bonet, Luis Alberto de Cuenca y Vicente Molina Foix.

“Escribo estas notas en Marbella, en la costa andaluza. En España lo excepcional es algo común. El pueblo es un gran poeta que se ignora”, dejó plasmado Cocteau en El cordón umbilical. En la costa malagueña vivió y creó en la búsqueda del último paraíso, refugio que ahora lo reivindica.